viernes, 6 de diciembre de 2013
Desde Aristóteles y Spinoza: Un posible camino a la felicidad personal y comunitaria, de todo el planeta tierra
Casi todo el mundo huye de algo, a veces incluso intentamos huir de nosotr@s mism@s. Pero resulta imposible escapar de lo que somos, quienes somos, nuestra naturaleza. Entonces solo queda mirar hacia dentro, la autorreflexion, adentrarse en un@, e intentar mejorar aquello que queramos o necesitemos cambiar todo lo máximo que se pueda. Esto es con la mayor potencia positiva ejercida sobre los actos que realicemos, sumando potencias al cooperar con l@s demás, unid@s un@s con otr@s y las demás especies, colaborando por el bien común, generando emociones de alegría como amor, amistad, afectos, solidaridad, empatía... Además, desde este aspecto intrasubjetivo (dentro de los sujetos) conectamos el intersubjetivo (entre los sujetos), el social, de las normas y valores, y por supuesto el mundo objetivo natural, el mundo de leyes científicas que nos rodea y del que somos parte. Partimos de que somos en esencia algo natural, con una potencia, y desde ahí buscamos el aumento de esas capacidades, adquiriendo virtudes éticas y buenos hábitos en la comunidad o ciudad. Siendo básico que ésta transmita tales virtudes a l@s ciudadan@s, con gobierno de tod@s y para tod@s, participativo, con pedagogía, ligados al bien de los demás y el propio. Si se resuelve este asunto, mediante este aprendizaje por parte de los padres y madres, vecin@s, maestr@s, cualquier miembro educa gracias a la participación en la vida de la ciudad con actividades como la política, debates, voz crítica... Alejando a l@s niñ@s de malos vicios, malos sentimientos proporcionando entre toda la ciudad acciones que conlleven ayuda, atención, respeto, tolerancia, ejemplos para l@s pequeñ@s. Así, logramos en l@s adult@s el modo de buscar los medios para darle la mayor potencia a esa naturaleza que nos conforma, posibilitando elegir lo que es más correcto o lo que más se acerca al objetivo de realizarnos, actuando con la razón, razonamiento y buen juicio, gracias a la educación del carácter previa, bajo un término medio, pero con amor y afectos, llamadas de atención si se obra mal. Todo esto para llevar nuestros deseos e impulsos a un término medio y justo, los cuales hagan que nuestras acciones no sean excesivas, sino en equilibrio, bajo una reflexión bien meditada, tomandonos los sujetos como objeto para hacer justicia . Este conjunto de aspectos nos permitirá conocernos un poco mejor al ahondar en nuestra forma de elegir, darse cada ciudadan@, cualquier persona, razones para actuar bien, preguntarse que nos lleva a determinada conducta, etc. De este modo, es probable que seamos más felices, estaremos bien con nosotr@s, nos sentiremos a gusto al actuar en consecuencia con nuestras pasiones positivas, las cuales generan un buen estado personal, con buena salud cerebral, felicidad en las personas. Las negativas por el contrario nos sumen en la tristeza, la soledad, el odio y la venganza, restando potencias, provocando los conocidos egoísmos, alejados de la importancia del grupo, pues somos animales sociales, somos dependientes, nos necesitamos para sobrevivir, en vistas de construir desde un presente, un prospero futuro para el planeta y todos los seres vivos que lo habitamos. Y sobre todo, deberíamos aceptar que no somos pefect@s. Eso es precisamente lo que impulsa todo esto, nuestra naturaleza imperfecta, sobre la que puede producirse una mayor potencia. Y como se ha visto, es deseable que se de el mayor grado potencial, para el progreso, el avance, haciendo el amor y la paz.
sábado, 30 de noviembre de 2013
"El necesario retorno de Aristóteles" "La polis y el la importancia de pertenecer a ella por parte de l@s ciudadan@s, animales sociales y políticos.
Quizás si Aristóteles viviese hoy, diría algo parecido a ésto que aparece debajo. Sería posible que abriese y ampliara su concepto de ethos donde pueden darse las virtudes para formar el buen carácter de las personas, adquiridas éstas desde la infancia en el ethos (comunidad o polis) a otros ethos, buscando que haya un aprendizaje de las mismas en los diferentes ethos, aunque independientes unos de otros, sin opresión, ni dominio de unos respecto a los demás, a modo de alianzas. Algo así como federalismo de estados o comunas , cada uno con sus propias leyes, pero justas y virtuosas en esencia y su aplicación, siguiendo la guía del buen obrar, el telos (fin último) de la eudaimonía o verdadera felicidad:
"Un@ gobernante sabi@ jamás deseará el horror y la desolación de la guerra. Por el contrario debería predicar el conocimiento, la paz, amistad, respeto, prudencia, cooperación y el diálogo como herramientas de construcción de su pueblo, educando a sus ciudadan@s en dichas costumbres y hábitos, para ejercitarlos y ponerlos en práctica logrando un bien común, siendo así felices a la larga por ayudar a su comunidad y participar en ella. Incluso se puede concebir que cada ciudadano sea a su vez su propio gobernante, a través del buen gobierno de su casa y familia, su vida política, deliberando con prudencia sobre sus acciones, actuando por el bien de la polis, realizando aquella función que le es propia, el buen obrar como parte de su esencia natural y roles de ser humano, mejorada ésta mediante el aprendizaje de las virtudes... Buscar que éstas se extiendan a otras aldeas, ciudades, derribar cualquier muro de intolerancia, rencor, venganza y odio que nos alejan del término medio y la recta razón, con sentimientos positivos de amor, afecto, simpatía, alegría, confianza... Que se prenda la mecha, pero de la comunicación, no de los gritos y chillidos, de la palabra, no mediante insultos, comprensión no imposición, y que éstas pongan fin como el sano remedio a la enfermedad, sobre cualquier tipo de violencia". "No hay tiranía ni exceso de poder, la condición natural de seres humanos y personas con dignidad es común a tod@s las ciudadan@s, y como tales no hay ninguno por encima del otr@, l@s gobernantes podrán ser cualesquiera de los miembros de la polis, al poseer tales virtudes comentadas. La democracia sería la participativa, tod@s toman decisiones en conjunto en una Asamblea donde la polis participa activamente". L@s gobernantes deberán consultar todas sus decisiones siempre, siendo éstas dialogadas en conjunto" Sin codicia, avaricia, no habrá ladrones, sin ira, sadismo, rencor tampoco asesinos. Los bienes serán compartidos en el justo término, sin hambre al poseer la mitad, los trozos equitativos cuando se precise atención y ayuda, así mismo en cualquier circunstancia en actitud solidaria como animales dependientes que somos. "La naturaleza es común a los ciudadanos, tod@s l@s miembros, por lo que debe haber amor hacia ella y todos los seres vivientes así como al cuidado de si mism@s en l@s ciudadan@s y de todo lo que constituya la polis o ciudad (respeto recíproco)...
"Un@ gobernante sabi@ jamás deseará el horror y la desolación de la guerra. Por el contrario debería predicar el conocimiento, la paz, amistad, respeto, prudencia, cooperación y el diálogo como herramientas de construcción de su pueblo, educando a sus ciudadan@s en dichas costumbres y hábitos, para ejercitarlos y ponerlos en práctica logrando un bien común, siendo así felices a la larga por ayudar a su comunidad y participar en ella. Incluso se puede concebir que cada ciudadano sea a su vez su propio gobernante, a través del buen gobierno de su casa y familia, su vida política, deliberando con prudencia sobre sus acciones, actuando por el bien de la polis, realizando aquella función que le es propia, el buen obrar como parte de su esencia natural y roles de ser humano, mejorada ésta mediante el aprendizaje de las virtudes... Buscar que éstas se extiendan a otras aldeas, ciudades, derribar cualquier muro de intolerancia, rencor, venganza y odio que nos alejan del término medio y la recta razón, con sentimientos positivos de amor, afecto, simpatía, alegría, confianza... Que se prenda la mecha, pero de la comunicación, no de los gritos y chillidos, de la palabra, no mediante insultos, comprensión no imposición, y que éstas pongan fin como el sano remedio a la enfermedad, sobre cualquier tipo de violencia". "No hay tiranía ni exceso de poder, la condición natural de seres humanos y personas con dignidad es común a tod@s las ciudadan@s, y como tales no hay ninguno por encima del otr@, l@s gobernantes podrán ser cualesquiera de los miembros de la polis, al poseer tales virtudes comentadas. La democracia sería la participativa, tod@s toman decisiones en conjunto en una Asamblea donde la polis participa activamente". L@s gobernantes deberán consultar todas sus decisiones siempre, siendo éstas dialogadas en conjunto" Sin codicia, avaricia, no habrá ladrones, sin ira, sadismo, rencor tampoco asesinos. Los bienes serán compartidos en el justo término, sin hambre al poseer la mitad, los trozos equitativos cuando se precise atención y ayuda, así mismo en cualquier circunstancia en actitud solidaria como animales dependientes que somos. "La naturaleza es común a los ciudadanos, tod@s l@s miembros, por lo que debe haber amor hacia ella y todos los seres vivientes así como al cuidado de si mism@s en l@s ciudadan@s y de todo lo que constituya la polis o ciudad (respeto recíproco)...
jueves, 28 de noviembre de 2013
Macintyre: El retorno de Aristóteles
Como señala el filósofo neoaristotélico Alasdaire Macintyre. Resulta que al final nos encontramos y reconocemos a nosotr@s mism@s en quienes creíamos como inferiores, alejados y diferentes: los animales no humanos. Con quienes compartimos muchas características instintivas, estímulos, interacción, reflejos... Aspectos prelingüisicos básicos, sin los cuales no podrían aparecer los conceptos posteriores tales como la reflexión y razomientos lingüísticos que permiten actuar en la busqueda de bienes. Somos animales igual que ellos, nuestra identidad y naturaleza es la misma que la del resto de animales no humanos... Es realmente interesante este aspecto que nos redescubre Macintyre, quien recupera la Filosfía de la naturaleza de Aristóteles y se posiciona a favor de la teoria de la evolución de las especies de Darwin. Muestra las similitudes que guardamos con los animales no humanos, con quien formamos un continuo como ya se ha mencionado.
Del mismo modo mantiene Macintyre que se recuperen las virtudes aristotélicas, el término medio, la prudencia, justicia, solidaridad, cooperación con los demás miembros de la ciudad... El ser humano es un animal social y político, que participa en las actividades y vida de la polis, la ciudad. Al final seremos felices, porque haremos aquello conforme a nuestra actividad, como el músico que desea tocar bien su instrumento, la del ser humano es ser bueno gracias al ejercicio de las virtudes aprendidas en el ethos o comunidad por parte de la familia, alejadas de los vicios y excesos que al final nos conducen al fin último, la eudaimonia o verdadera felicidad.
Del mismo modo mantiene Macintyre que se recuperen las virtudes aristotélicas, el término medio, la prudencia, justicia, solidaridad, cooperación con los demás miembros de la ciudad... El ser humano es un animal social y político, que participa en las actividades y vida de la polis, la ciudad. Al final seremos felices, porque haremos aquello conforme a nuestra actividad, como el músico que desea tocar bien su instrumento, la del ser humano es ser bueno gracias al ejercicio de las virtudes aprendidas en el ethos o comunidad por parte de la familia, alejadas de los vicios y excesos que al final nos conducen al fin último, la eudaimonia o verdadera felicidad.
lunes, 4 de noviembre de 2013
El retorno de la ética de Aristóteles
En mi opinión, y sin que ésta sea impuesta, habría que poner en práctica la ética de la felicidad de Aristóteles, adaptándola a la actualidad.
Al revelarse contra lo que un@ cree injusto también estamos reafirmando nuestra identidad, porque expresamos y defendemos nuestras ideas y opiniones, participamos políticamente y socialmente, como animales "naturales" sociales y políticos que somos. Dichas voces de protesta nos definen y nos reconocemos en ellas. Pero el nivel de reacción debe ser equilibrado, para actuar de manera prudente. Esto es pensar las cosas, reflexionar, deliberar, elegir cual es el mejor camino que se ajuste a la realización en la práctica de nuestros pensamientos, trasladar a la práctica nuestros deseos e intenciones. Esto es el aspecto intelectual, la recta razón en armonía con el buen carácter (aspecto afectivo), pasiones, deseos y sentimientos, voluntad, por el bien de la gran comunidad, la humanidad, basandose en el respeto claro, tomándola como fin. Esto según Aristóteles se denomina "inteligencia deseante" y "deseo inteligente", y siempre según la balanza entre las cosas, el término medio, que permite obrar bien, con justicia y nos aleja de desmedidas acciones que desemboquen en daño y violencia... Al final el individuo será feliz, porque realiza bien aquella actividad que le es propia y efectúa, igual que el músico que desea tocar lo mejor posible un instrumento, o el escultor que desea esculpir la mejor de las esculturas, igual sucede con el buen obrar. Porque el fin del ser humano en la práctica debe ser igual que el de ese músico, herrero, artista, el del arquero al hacer diana, el blanco es el buen obrar. Todo ello es posible gracias a adquirir unas buenas costumbres, una educación de los valores en su casa, comunidad que le lleva a poseer conciencia, diferenciar lo bueno frente a lo malo, poseer una moral.
Al revelarse contra lo que un@ cree injusto también estamos reafirmando nuestra identidad, porque expresamos y defendemos nuestras ideas y opiniones, participamos políticamente y socialmente, como animales "naturales" sociales y políticos que somos. Dichas voces de protesta nos definen y nos reconocemos en ellas. Pero el nivel de reacción debe ser equilibrado, para actuar de manera prudente. Esto es pensar las cosas, reflexionar, deliberar, elegir cual es el mejor camino que se ajuste a la realización en la práctica de nuestros pensamientos, trasladar a la práctica nuestros deseos e intenciones. Esto es el aspecto intelectual, la recta razón en armonía con el buen carácter (aspecto afectivo), pasiones, deseos y sentimientos, voluntad, por el bien de la gran comunidad, la humanidad, basandose en el respeto claro, tomándola como fin. Esto según Aristóteles se denomina "inteligencia deseante" y "deseo inteligente", y siempre según la balanza entre las cosas, el término medio, que permite obrar bien, con justicia y nos aleja de desmedidas acciones que desemboquen en daño y violencia... Al final el individuo será feliz, porque realiza bien aquella actividad que le es propia y efectúa, igual que el músico que desea tocar lo mejor posible un instrumento, o el escultor que desea esculpir la mejor de las esculturas, igual sucede con el buen obrar. Porque el fin del ser humano en la práctica debe ser igual que el de ese músico, herrero, artista, el del arquero al hacer diana, el blanco es el buen obrar. Todo ello es posible gracias a adquirir unas buenas costumbres, una educación de los valores en su casa, comunidad que le lleva a poseer conciencia, diferenciar lo bueno frente a lo malo, poseer una moral.
sábado, 12 de octubre de 2013
El naturalismo de Spinoza
"Solo hay una única sustancia infinita "natura naturae" y finita "natura naturans", que reside en todo lo que existe: la naturaleza". "Las cosas naturales finitas las llamamos "natura naturans". No existen dos cosas finitas (natura naturans) con una sustancia diferente". "Todo lo que existe es naturaleza y posee una sustancia natural". "Si Dios es lo que denominamos "natura naturae", infinito, también ha de estar en la naturaleza, pues se compone de sustancia, y toda sustancia es natural". "Por ello queda claro que Dios es naturaleza, se encuentra en este mundo físico, y dicho mundo es la única realidad". "Entonces Dios y la naturaleza son lo mismo, no puede existir nada sobrenatural."
Baruj Spinoza, filósofo holandés del siglo XVII .
miércoles, 9 de octubre de 2013
¿Por qué soy naturalista? Primera reflexión
Personalmente, y pudiendo estar en total desacuerdo conmigo pienso lo siguiente:
A veces, seguir y exponer una postura de pensamiento que apoyas, defiendes implica estar casi en soledad. Te encuentras con que poca gente la comparte, a pesar de parecer evidente y con un cierto sentido. Me refiero al "naturalismo" filosófico de un carácter y discurso ético- epistémico (conocimiento) científico. Se presenta a la naturaleza como una sola sustancia (monismo), la base sólida en la que apoyarnos a la hora de hablar de personas y demás especies que habitan el planeta. Concebidos todos los seres vivos naturales físicos que viven en grupos como animales que son, ajenos a causas sobrenaturales o espirituales, místicas. Mucha gente piensa que esto es limitante. Pero... ¿De dónde arrancamos entonces hoy día, en el siglo XXI si no es de la misma naturaleza?
Parece indudable e irrenunciable la evidencia de que el mundo natural y nosotros que formamos parte de él somos materia, sin distinción entre la dimensión humana, cultural, social y la natural, puesto que lo natural lleva consigo lo humano al ser animales naturales . Otorgaremos entonces causas naturales a los fenómenos que ocurran, explicando y describiendo los hechos que nos rodean.
De no ser así... ¿Volvemos a la metafisica abstracta que casi nadie comprende, sin utilidad, pragmática, práctica, acción en la vida cotidiana para que reflexionen, se formen, aprendan los seres humanos animales sobre aquello que se puede demostrar, conocer, ver, oír, percibir, estudiar? Así, y sin imponer mi enfoque por supuesto, me defino como "naturalista", y como ya he dicho, pueden discrepar de mi postura. Pero prefiero apoyarme en lo natural, en la la ciencia , psicología, neurociencia, astronomía, dibujo, pintura, física, química etc. La Filosofía no resulta extinta por supuesto, sino que tiene en cuenta los resultados de la ciencia y expone argumentos con una base científica que ayuden a enriquecer cualquier tema, sin eliminación del pensamiento filosófico ni de la reflexión, siempre presentes. Si lo anterior resulta defendible, entonces parece obvio colocarnos en la naturaleza para reflexionar, además de tratar de comprender la realidad en consonancia con las palabras claro, el lenguaje, herramientas, arte, política, pensamiento. Es decir, la cultura en armonía con la naturaleza y viceversa, mediante un discurso bien argumentado, construido en pos de un progreso evolutivo, sumando potencias, colaborando entre los sujetos para una mejora como especie.
Me parece que si la naturaleza está en armonía con la cultura, y ninguna impone a la otra, la somete, hay equilibrio. Hasta ahora la cultura, lo humano, se ha considerado superior a la naturaleza y ha querido establecer limites y barreras con el mundo natural. Personalmente creo que dicha división es desacertada, la cultura no puede esclavizar a la naturaleza, ni la naturaleza prescindir de la cultura y la imaginación, historia y creaciones de nuestra especie pues formamos un continuo con ella. Si los humanos nos reconocemos en la naturaleza, la respetaremos y consideraremos necesaria para la supervivencia, no querremos dañarla, así como los seres y especies que la conforman, sin agredir ni sobrepasar los límites éticos que impliquen cualquier grado de sufrimiento.
Las emociones internas y externas tampoco las podemos obviar, dejar atrás. En el naturalismo no se deja de lado el aspecto emocional, pero buscando un fondo biológico, psicológico ligado al ambiente, el medio y que explique el orígen de los sentimientos, emociones, las conexiones neuronales, cerebrales para un mejor entendimiento de nosotr@s y l@s demás. Por estas razones, teniendo presente ese punto ético de valores remarcado por un respeto, tolerancia, solidaridad, justicia cooperación, etc, los cuales siempre deben preservarse y tratar de trasladar, educando en dichos valores de armonía, paz, equilibrio entre las personas y los demás seres vivos. Buscando un diálogo, comunicación positiva para un posible entendimiento . En base a esto, me declaro naturalista. Me sitúo en un punto de referencia donde a raíz de los resultados de las investigaciones realizadas, parecen hallarse las claves para descifrar muchos de los enigmas que envuelven al universo, el propio cosmos: La naturaleza.
A veces, seguir y exponer una postura de pensamiento que apoyas, defiendes implica estar casi en soledad. Te encuentras con que poca gente la comparte, a pesar de parecer evidente y con un cierto sentido. Me refiero al "naturalismo" filosófico de un carácter y discurso ético- epistémico (conocimiento) científico. Se presenta a la naturaleza como una sola sustancia (monismo), la base sólida en la que apoyarnos a la hora de hablar de personas y demás especies que habitan el planeta. Concebidos todos los seres vivos naturales físicos que viven en grupos como animales que son, ajenos a causas sobrenaturales o espirituales, místicas. Mucha gente piensa que esto es limitante. Pero... ¿De dónde arrancamos entonces hoy día, en el siglo XXI si no es de la misma naturaleza?
Parece indudable e irrenunciable la evidencia de que el mundo natural y nosotros que formamos parte de él somos materia, sin distinción entre la dimensión humana, cultural, social y la natural, puesto que lo natural lleva consigo lo humano al ser animales naturales . Otorgaremos entonces causas naturales a los fenómenos que ocurran, explicando y describiendo los hechos que nos rodean.
De no ser así... ¿Volvemos a la metafisica abstracta que casi nadie comprende, sin utilidad, pragmática, práctica, acción en la vida cotidiana para que reflexionen, se formen, aprendan los seres humanos animales sobre aquello que se puede demostrar, conocer, ver, oír, percibir, estudiar? Así, y sin imponer mi enfoque por supuesto, me defino como "naturalista", y como ya he dicho, pueden discrepar de mi postura. Pero prefiero apoyarme en lo natural, en la la ciencia , psicología, neurociencia, astronomía, dibujo, pintura, física, química etc. La Filosofía no resulta extinta por supuesto, sino que tiene en cuenta los resultados de la ciencia y expone argumentos con una base científica que ayuden a enriquecer cualquier tema, sin eliminación del pensamiento filosófico ni de la reflexión, siempre presentes. Si lo anterior resulta defendible, entonces parece obvio colocarnos en la naturaleza para reflexionar, además de tratar de comprender la realidad en consonancia con las palabras claro, el lenguaje, herramientas, arte, política, pensamiento. Es decir, la cultura en armonía con la naturaleza y viceversa, mediante un discurso bien argumentado, construido en pos de un progreso evolutivo, sumando potencias, colaborando entre los sujetos para una mejora como especie.
Me parece que si la naturaleza está en armonía con la cultura, y ninguna impone a la otra, la somete, hay equilibrio. Hasta ahora la cultura, lo humano, se ha considerado superior a la naturaleza y ha querido establecer limites y barreras con el mundo natural. Personalmente creo que dicha división es desacertada, la cultura no puede esclavizar a la naturaleza, ni la naturaleza prescindir de la cultura y la imaginación, historia y creaciones de nuestra especie pues formamos un continuo con ella. Si los humanos nos reconocemos en la naturaleza, la respetaremos y consideraremos necesaria para la supervivencia, no querremos dañarla, así como los seres y especies que la conforman, sin agredir ni sobrepasar los límites éticos que impliquen cualquier grado de sufrimiento.
Las emociones internas y externas tampoco las podemos obviar, dejar atrás. En el naturalismo no se deja de lado el aspecto emocional, pero buscando un fondo biológico, psicológico ligado al ambiente, el medio y que explique el orígen de los sentimientos, emociones, las conexiones neuronales, cerebrales para un mejor entendimiento de nosotr@s y l@s demás. Por estas razones, teniendo presente ese punto ético de valores remarcado por un respeto, tolerancia, solidaridad, justicia cooperación, etc, los cuales siempre deben preservarse y tratar de trasladar, educando en dichos valores de armonía, paz, equilibrio entre las personas y los demás seres vivos. Buscando un diálogo, comunicación positiva para un posible entendimiento . En base a esto, me declaro naturalista. Me sitúo en un punto de referencia donde a raíz de los resultados de las investigaciones realizadas, parecen hallarse las claves para descifrar muchos de los enigmas que envuelven al universo, el propio cosmos: La naturaleza.
viernes, 4 de octubre de 2013
El necesario retorno de la Modernidad: Un enfoque más analítico de la Filosofía como paradigma
En mi opinión ajena a ningún dogma, uno de los problemas que presenta la posmodernidad es el relativismo extremo, que entre otras cosas acepta ideologías y pensamientos fascistas, represivos, contrarios a los derechos humanos básicos. Es por tanto un pensamiento débil, su rigor se diluye como el azúcar en el agua, resulta obsoleto ya. En cambio, a mi parecer hemos de volver la mirada a la olvidada modernidad del siglo XVIII y principios del XIX, modificando los fallos cometidos. Pero sin duda, la luz de la razón ilustrada debería volver a brillar, iluminar el conocimiento, las ideas con argumentos éticos, científicos y sólidos. Mediante fundamentos basados en principios universales de tolerancia y respeto, buscando el progreso, el avance de la humanidad a escala planetaria. Eso si, respetando el pluralismo y la diversidad de las culturas bajo parámetros que posibiliten un buen entendimiento, relaciones de la solidaridad, paz y convivencia. Yo si creo en el proyecto científico, ético y pedagógico, educativo de la Ilustración. Me gustaría que se produjese un nuevo paradigma de pensamiento basado en los valores de entonces, dando paso a una neomodernidad.
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