domingo, 17 de noviembre de 2019

El acto de maquinar palabras y esparcirlas en la superficie del medio disponible, es similar a la caída de la lluvia. Es decir, el destinatario del aguacero bien cabe que aborrecezca el húmedo espectáculo. Otra respuesta legítima es quedar boquiabierto ante el__lento y en momentos acelerado__ micro-ballet pluvial y sumirse en un ensimismamiento, o en cambio recibirlo adoptando una pose existencialista—impasible— , constatando el conocido dicho popular, alusivo a otorgar poca importancia a un fenómeno —"como quien ve llover"—. De lo que no cabe duda, es de que tanto el afluir de gotas como de letras literarias desencadena un efecto particular-distintivo en el público, inclusive aquel de permanecer estoicos; sentimentalmente desconectados con vistas a no encarar el absurdo. El afamado absurdo comprende la irracionalidad del mundo; la desconfianza del individuo al infligimiento del sufrimiento, valiéndose como medio la lógica racional, pérdida de fe en la ilustradora razón. En una palabra—resistir al enmascaramiento, cucharadas de azúcar y aromatizantes encubridores de sabor en el arsénico, preparado socialmente y obligado a consumir.

¡¡¡Qué congoja se acumularía en el corazón de esta última tipología, la del predominante "homo glacies" (el humano de hielo), en cuyo tenebroso seno habita un océano de violencia inconfesada. Desdichado, al no contentarse y apercibirse impotente de emitir siquiera su pena en melancólicos pensamientos. Privado hasta de un chillido desde los adentros. Ha optado por renegar de toda afirmación, hasta las nacientes de sí, sus gozos y pesares.

¿Tan vitoreada se estima semejante enfermiza condición? Depresión. En términos románticos: Muda, paradójicamente estoica, kantiana desesperación. Si el arte de vivir se ha transformado en nimiedad. En tiempo verbal condicional, en exclusiva la miseria nos acogería, mas ni al padecerla, estallar en lágrimas de desconsuelo y rechinar de dientes hacia injusticias lograremos, puesto que inertes y encerrados en la estrecha tumba, con vida yacemos.

J.B.B

viernes, 15 de noviembre de 2019

Diálogo entre unos desconocidos:

-¿Por qué antes captaba únicamente lo negativo de las cosas?

-Ciertas malas personas me arrancaron de cuajo la alegría. En el fondo, andaba todo el tiempo aguardando a que me hieran nuevamente ¿Ha observado a un animal herido? Siempre está vigilante y rabioso, a la par que apenado. De tal manera, agitadamente-sofocadamente- respiraba mi mente. Dígame bien ¿es capaz usted de deleitarse con la existencia conservando pensamientos y sentimientos intrusivos, intranquilos y taquicárdicos?

-¿Y cuál es fue su cura o anti-depresivo? Tendría  que contar con alguno para haber salido de ese infierno ¿no?

-Pues verá, sí. Dejé la oscuridad gracias a la concentración-meditación, permitiendo que se entrometa en mi aparato sensorial lo que sea, evitando juzgarlo, valorarlo o etiquetarlo. Algo bello e innombrable, callado para la fastidiosa conciencia, obligadamente debe hacer levitar el alma y registrarse más tarde como excitación grata.

-Muy de acuerdo con usted. El juicio es un torturador psicológico—un cabrón paridor de neurosis— y el anónimo responsable de nuestra infelicidad. Vivimos más pendientes de como queremos que sean las cosas (altas expectativas y por ello raramente realizadas) frente a la aceptación y disfrute de su mundana realidad.

-En efecto. Ya lo mencionaba Bruce Lee- "be water my friend". En una palabra: Fluye. Este es el jodido sentido de la vida, el único además.

viernes, 1 de noviembre de 2019

POEMA

Mi voz 
emerge 
de un lugar

Situado bajo 
el fango está
 su hogar

Mis palabras, 
susurros cosidos 
por un cansado viento.

Último bastión
Superviviente 
corriente de sentimientos

Colándose
 por esta 
pequeñísima grieta.

Más de la mitad 
quedarán 
desterrados

Pasto 
del abismo
Pintura de olvido

Ríos secos
Desierto 
y amputadas sus dunas 
Mar baldío

Cielo 
sombrío
Extravío

Nadie
Funeral de 
uno mismo.

J.B.B

jueves, 31 de octubre de 2019

La apertura de un libro bien urdido y el vasto mundo externo se para en seco. Bueno, lo cierto es que no te importa demasiado que acontecimientos se suceden en él. Degustas un cremoso y tostado café, al tiempo que el ínfimo espacio que ocupas cobra lo que a ti te basta de la realidad; no guardar relación con ninguna cosa ubicada más allá de tu "horizonte de sucesos" actual: el pasatiempo y buceo en la lectura, junto la despreocupación brindada por los centilitros de gasolina cafeinada arrojados, proyectados hacia el recipiente anteriormente vácuo. El resto es paja nouménica (cosa en sí, algo no conocido. En mi caso, que no le sale de sus posaderas serlo), empleando el argot filosófico de Kant.

Lo expuesto en el párrafo superior, es algo sin duda análogo a la desconsiderada expulsión del individuo a la existencia, con ausencia de consultarle al mismo, al momento de formarse en el útero, si le apetecería asumirla u optaría por permanecer indefinidamente en la invisibilidad del éter. Desde luego, tampoco pidieron permiso a la taza dispuesta delante mío, acerca de si quería verse inundada por un huésped líquido no elegido.

Lo extraño invade todo el rato lo familiar-conocido. Hasta el relato, que están bebiendo los sentidos, es en cierto modo un intruso de cara a mis esquemas y opiniones asentadas. En medio de toda esta amalgama alienígena en plena atmósfera terrestre__en un escenario que debiera ser de sobra cómodo y habitual__yo mismo adquiero los trazos de una figura abstracta, indefinida y extranjera en el ámbito hogareño.

miércoles, 30 de octubre de 2019

En el ignoto y ridículo rumbo que sigue el mundo, me siento fuera de escena, un individuo sobrante. Ya hace un tiempo, unos cuantos meses, en que en el transcurso de mi paseo por el entorno urbano, la sensación asaltante es la de auto-localizarme en otro plano dimensional o físico, desenfocado por entero de la lente de la realidad.
Las furibundas ráfagas de viento rebotan contra la impertérrita piel, a modo de derrotadas gotas de fría lluvia impactando en una opaca estructura metalizada. La sombra de mis ojos negros proyecta un ingente e insondable bache, dibujado allí donde debe situarse el ritmo de mis pasos.
En cuanto al cuerpo, éste adquiere un peso cadavérico__con el aliciente de que la carne sin vida estuviese mojada__y lo arrastro, tal que si cargase una pesada roca quebrándome macabramente los huesos.
Las siluetas humanas, que diviso en derredor, se transforman en maniquíes con un motor instalado. Funcionan mecánicamente, mas ni siquiera ellos saben por qué puñetas ejecutan el movimiento, ni tampoco la razón de empaquetarse en una anodina rutina, esquilmante de cualquier atisbo de alegría. Dichas sensaciones modelan una estación de tristeza atrapante, apegada a las paredes del invernal corazón y con vistas a no hibernar.
—¿Por qué os esforzáis por ejercitar la mandíbula con objeto de contentar a quienes no os devuelven el gesto? ¿qué os empuja a fingir autocomplacencia?
J.B.B

Reflexión del día: ¿Qué es la creatividad?

La creatividad consiste en captar más formas y colores en los conceptos, sensaciones e ideas y conferirles tonalidades, matices y significados distintos a los albergados hasta entonces. No se descubre el Mediterráneo, sino que se le imprime otra mirada, personalizándolo. Es decir, haciendo propia y con ello innovadora la imagen de esa masa de agua. Y es que la creatividad tiene que mucho que ver con el sello personal, único, de cada quién. Ahí reviste la belleza de la identidad. Lo gracioso, es que después no se advierte como especifica la ocurrencia. Luce como una categoría de cualquier ser humano, porque todos nos vemos representados en la reinvención de ese lenguaje. A fin de cuentas, somos lenguaje y éste la mayor parte de las veces nos supera. El silencio de la creación es el eco de la comunión entre las personas, solo que no caemos en ello casi nunca. En el instante en que el objeto ha sido entregado, es cuando el ruido de las emociones confirma esa profunda ligazón con una parte nuestra que ignorábamos.

martes, 1 de octubre de 2019

Cada letra que dejo con mi pluma acostumbra a evocar una astilla clavada en la memoria. Las vivencias  incrustadas son lastimosas, pero también se cuentan aquellas placenteras, pese a que la nívea espuma temporal de las primeras resulta más espesa, frente la tímida y volátil caricia de los instantes atesorados.

Es por ello que el recuerdo de los días lacrimógenos empapa más la substancia del texto y concede el peso protagonista a los sentimientos con los que el lector se cruza, cual tarde parisina lluviosa. Bajo el telón celeste nacarado, las policromáticas luciérnagas de la ciudad prenden la nebulosa estampa. Las contemplamos a través de los húmedos ventanales, al son del repiqueteo de las gotas, en una resguardada y solitaria cafetería de escasa clientela prestando oído a un nostálgico blues; metáfora de las coetáneas  derrotadas notas del corazón: El retrato de un ambiente bohemio.

De este modo, con ese "perfume del norte europeo"—vástago de Bohemia—, tiende a engalanarse gran parte de la literatura, por lo menos es una característica de la mía, máxime en la estación de los hermosos tonos terrosos tintados en la hojarasca, la vuelta de las golondrinas, su jugueteo con el cortante viento y el vendimiar. La recolecta del revitalizante y caldeado vino previamente al azote de las implacables heladas; el marchitamiento y despedida del festejo en la naturaleza, con fantasmales noches hasta recibir el germinante llanto de la neonata primavera.

J.B.B