Si un olvidado árbol cualquiera del área urbana estuviese habilitado con la voluntad ¿no querría éste escapar hacia las límpidas montañas y zafarse del estado de enfermedad, que padecen su copa de demacrados tonos ocres, tronco torcido, ramaje reseco y raíces pútridas? ¿aceptaría de buen grado o mejor dicho, se regodearía en su decadencia?
Y yo nos pregunto a seres dotados de una voluntad (mínima aunque sea) ¿por qué permitir que la miseria existencial consuma nuestro ser? ¿en qué recae el logro de celebrar u honorificar la bajeza de nuestra humana condición?
La mencionada declaración, tan frecuente en los dominios literarios, filosóficos y artísticos. Allí donde soplan vientos románticos, con reminiscencias de las pinceladas del alemán Caspar David Friedrich, plasmando la absoluta insignificancia del homo sapiens ante la sublime naturaleza, etc.
Paradójicamente, en el sacralizado Romanticismo (movimiento artístico y cultural de espíritu anti-ilustrado y enemigo acérrimo de la razón; exaltación de los sentimientos) después se reivindican la libertad y el individualismo buscando emular la naturaleza indómita, tras primero haber desintegrado o desmembrado a la forma (imagen o representación) humana; aniquilamiento de la idea digna de "humano", interpretada a partir de entonces como "noción metafísica", y confinada en las dimensiones de los insectos y organismos microscópicos con tintes kafkianos. Queda inscrita una máxima en el imaginario colectivo:
—Te despojo de tu dignidad (te bautizo como mísero) y concedo la ilimitada libertad de pisar, y al tiempo ser aplastado cual nauseabunda y sucia cucaracha, mas seré yo, la inadvertible hormiga u otro animal minúsculo al igual que tú, quién asechará y devorará, después de advertir que te hallas en estado moribundo o herido. A sabiendas de que seré escachurrado por un pie, o bien arrancadas mis alas de mosca infecta en un momento futuro.
Pese a autoconcebirse como un insecto, obra con los demás empleando el ego característico de los dioses; naturaleza incontrolable; henchida de libertinaje. El hombre común se asquea de sí mismo y aspira al ideal de lo sublime (superhombre).
En la subrayada idea de infravaloración, se percibe el elevado tufo a falsa modestia, la cual esconde a la perfección el rostro de la vanidad que encierra; el sueño de elevarse y ser mejor, con objeto de tomar las riendas. Tiene lugar la materialización de la pretensión por transformarse el individuo en una todopoderosa, temida y destructiva naturaleza. En este punto se dibuja la confusión romántica entre libertad y la acracia (falta entera de gobierno u orden).
De este modo, ante la afirmación de la bajeza globalmente y ubicados los humanos en el plano de los gusanos, e incluso el reino de los microorganismos, no importuna o genera mala conciencia obrar con mayor bajeza todavía. La bajeza queda permitida/tolerada (normalización) y la virtud es juzgada de altanera. Es decir, que difícilmente cabe establecer una distinción, comparación o réplica hacia las categorías de bajeza. La bajeza ya se ontologizó como propiedad naturiforme de la existencia.
La vida es leída con calificativos de mustia, asquerosa y oxidada, en tanto que se tienen puestos los ojos en una utopía localizada en la mente; la personificación en la sobrecogedora naturaleza, quien no rinde cuentas a nadie y obra fuera de márgenes, superando en poder al propio Creador asesinado (vieja moral repudiada), desdeñando el no cumplimento de la misma.
La utopía ha pasado a ser una lente distorsionada y fragmentada de la realidad existencial, proyectando una mirada distópica sobre toda ella, poco menos que maldita e infernal. Rememoriando la cita shakespeariana pre-rromántica: "El infierno está vacío y todos los demonios están aquí". Se relata de qué manera el individuo se deshumanizó con vistas a divinizarse y exculparse metafísicamente posteriormente (se encuentra más allá del bien y el mal) ¿será éste un propósito bien ensayado y mantenido a buen recaudo por parte de los protagonistas del Romanticismo y sus herederos?
La vida merece una bella, justa y bondadosa muerte (los conceptos alusivos a la conservación, compasión y preocupación son tomados como pensamientos superados (ama a tu prójimo-mandamientos a evitar) y discriminados como poesía; ahí podemos verter lágrimas por el curso del mundo), como el destino de aquel pobre árbol asentado en la avenida, contemplando impotente como se degenera hasta desaparecer. Al divisarlo, los paseantes exclamarán:
—Para eso nació. Por fin dejará de sufrir.
J.B.B
sábado, 27 de julio de 2019
viernes, 19 de julio de 2019
MICRORRELATO
La katana de Yoshi San se tiñó de un incendiario y refulgente color rubí, un anuncio del crepúsculo de su alma...Lo último que divisó su retina antes de alcanzar la budeidad y tras cerrar los ojos, cual suave velo tapando su ser, fue su vetusto abdomen fundido con la espada. El frío metal entró en la endeble y arrugada carne. Había recobrado el honor, y su estoico camino al fin desembocó en la paz de una larga vida ejercitada. Yoshi abrazó el poético momento y se entregó de lleno a la iluminación, a las puertas de la serenidad eterna. Abandonando el mundo, un último haiku recitado:
Cae suave
Pesada piedra
El pájaro mudo
La paz
Del ruido hueco
Del ruido hueco
Últimos pétalos
Los más bellos de todos
J.B.B
J.B.B
martes, 25 de junio de 2019
POSMODERNIDAD Y NIHILISMO
En el plano cotidiano, oímos constantemente hablar de la noción de "posmodernidad" ¿pero qué es realmente o cuáles son sus rasgos? ¿cómo es su relación con el nihilismo?
En primer lugar, la posmodernidad es un replanteamiento de la modernidad, una crítica a sus postulados y jerarquías coloniales, económicas e ideológicas. No obstante, al repensarla comete a mi entender el fallo de borrar cualquier línea divisoria o trazar límites, unas nociones orientadoras primarias (llámese principios) frente a la zambullida en una zona de conflicto bélico y estar a merced de las bombas y desprotegidos de los extremismos.
Resulta comprensible entonces referirse a la sociedad del riesgo, el peligro inminente, el fracaso del diálogo político, un poder en la sombra, que para colmo se nos presenta como no vigilante o represor ni normativo en términos foucaultianos-La norma nos atraviesa y llevamos un policía interior que nos coarta-, sino una suerte de condición necesaria con objeto de estar integrados en el sistema.
Todo replanteamiento a mi juicio debería saber cómo mantener elementos previos salvables/rescatables (este ha sido el error de los sistemas educativos en gran cantidad de países). No cabe un barrido completo del sistema anterior, fuera de un análisis reflexivo y colocar nuevas piedras arrancando de alguna pieza servible, reutilizable ¿por qué no asentar un trasfondo ecológico en este punto, la conciencia de replantar, volver a utilizar y no incinerar, trasladada a múltiples esferas de la sociedad? Peor todavía, hay un salto a una incertidumbre enfermiza, un "pensamiento débil" y voluble por entero.
Una deriva posmoderna más adecuada, hubiera sido esa "ecologización descrita" y estudio serio de la razón ¿por qué abocarla a la instrumentalización-El fin justifica los medios- nuevamente después de Auschwitz, el Gulag y demás símbolos de la barbarie, que puede alcanzar mediante la lógica de la muerte y la técnica no autocrítica?
Mediante la supresión de la razón y el gobierno libre de las emociones en un primer género de potencia-pasivos ante el objeto- el juicio estará en manos del arrebato, el populismo y la persuasión tan abundantes. El emotivismo ha sabido bien como herir de gravedad a la "prudencia racional", tornando lo irracional como deseable y anunciador de una libertad de "emocionarse con lo establecido para ejecutar tal respuesta", que lejos de emancipar, ata y encadena al individuo al cable de los medios culturales de opresión o ideologización, un esclavo feliz de la industria cultural.
La posmodernidad ha desembocado en una sociedad banal, simbolizada con la idea del escaparate (las modas, la imitación de las tendencias para integrarse en la ideología predominante y exclusión o marginación al rechazar sus postulados) -gusto por exhibir una transparencia falaz, garante del control y alieanación de variada índole y celebradora de la muerte de la utopía. Enterrado queda el atisbo de esperanza.
Lo denominado como posmoderno abraza el nihilismo (negación de todos los principios y valores, el reducto a la nada, despojándola hasta de su función creadora. Contemple indiferentemente el jardín secarse y no solo el jardín, las masas de muertos aparecidas en imágenes compartidas y expuestas en los informativos televisivos) y conduce a todas las cosas a su finitud. Rememoria de las palabras de Wilde en el magnífico "Retrato de Dorian Gray"-"El hombre conoce el precio de todo y el valor de nada", a la entropía cosmológica y el desgaste biológico. Ilustremos como ejemplo una destrucción celular absoluta y no regenerativa.
Se totaliza el concepto de "descomposición", componiéndose poesías acerca de la porquería que entraña ser humano y su miseria de existencia hueca, vagabundeando sin ningún propósito a la puertas el suicidio, o bien recibiendo el inevitable beso del "ángel exterminador", prolongando en demasía su más que posible muerte.
De lo anterior, obtenemos el que no resulta sorprendente que hasta a la moral le aguarde un destino oscuro. Hay un sucumbir. Se prescinde de la lucha por la preservación. Hay ruinas y despojos de un tiempo atrás maldito, aunque sin pretensión de reconstrucción. El humano se ha rendido y se despreocupa porque el propio mundo en el que habita y es-está arrojado (Dasein heideggeriano) arda en cenizas ¿No advertimos una sacralización del egoísmo en su fase más depredadora?
La sentencia final podría ser la siguiente: La vida ha muerto, el individuo la ha matado y ni siquiera se preocupa por colmarla de un sentido, que le permita soportar dormir y despertarse inhalando aire. Optó por un melancólico sueño de fenecer durante el breve periodo de la conciencia.
J.B.B
En primer lugar, la posmodernidad es un replanteamiento de la modernidad, una crítica a sus postulados y jerarquías coloniales, económicas e ideológicas. No obstante, al repensarla comete a mi entender el fallo de borrar cualquier línea divisoria o trazar límites, unas nociones orientadoras primarias (llámese principios) frente a la zambullida en una zona de conflicto bélico y estar a merced de las bombas y desprotegidos de los extremismos.
Resulta comprensible entonces referirse a la sociedad del riesgo, el peligro inminente, el fracaso del diálogo político, un poder en la sombra, que para colmo se nos presenta como no vigilante o represor ni normativo en términos foucaultianos-La norma nos atraviesa y llevamos un policía interior que nos coarta-, sino una suerte de condición necesaria con objeto de estar integrados en el sistema.
Todo replanteamiento a mi juicio debería saber cómo mantener elementos previos salvables/rescatables (este ha sido el error de los sistemas educativos en gran cantidad de países). No cabe un barrido completo del sistema anterior, fuera de un análisis reflexivo y colocar nuevas piedras arrancando de alguna pieza servible, reutilizable ¿por qué no asentar un trasfondo ecológico en este punto, la conciencia de replantar, volver a utilizar y no incinerar, trasladada a múltiples esferas de la sociedad? Peor todavía, hay un salto a una incertidumbre enfermiza, un "pensamiento débil" y voluble por entero.
Una deriva posmoderna más adecuada, hubiera sido esa "ecologización descrita" y estudio serio de la razón ¿por qué abocarla a la instrumentalización-El fin justifica los medios- nuevamente después de Auschwitz, el Gulag y demás símbolos de la barbarie, que puede alcanzar mediante la lógica de la muerte y la técnica no autocrítica?
Mediante la supresión de la razón y el gobierno libre de las emociones en un primer género de potencia-pasivos ante el objeto- el juicio estará en manos del arrebato, el populismo y la persuasión tan abundantes. El emotivismo ha sabido bien como herir de gravedad a la "prudencia racional", tornando lo irracional como deseable y anunciador de una libertad de "emocionarse con lo establecido para ejecutar tal respuesta", que lejos de emancipar, ata y encadena al individuo al cable de los medios culturales de opresión o ideologización, un esclavo feliz de la industria cultural.
La posmodernidad ha desembocado en una sociedad banal, simbolizada con la idea del escaparate (las modas, la imitación de las tendencias para integrarse en la ideología predominante y exclusión o marginación al rechazar sus postulados) -gusto por exhibir una transparencia falaz, garante del control y alieanación de variada índole y celebradora de la muerte de la utopía. Enterrado queda el atisbo de esperanza.
Lo denominado como posmoderno abraza el nihilismo (negación de todos los principios y valores, el reducto a la nada, despojándola hasta de su función creadora. Contemple indiferentemente el jardín secarse y no solo el jardín, las masas de muertos aparecidas en imágenes compartidas y expuestas en los informativos televisivos) y conduce a todas las cosas a su finitud. Rememoria de las palabras de Wilde en el magnífico "Retrato de Dorian Gray"-"El hombre conoce el precio de todo y el valor de nada", a la entropía cosmológica y el desgaste biológico. Ilustremos como ejemplo una destrucción celular absoluta y no regenerativa.
Se totaliza el concepto de "descomposición", componiéndose poesías acerca de la porquería que entraña ser humano y su miseria de existencia hueca, vagabundeando sin ningún propósito a la puertas el suicidio, o bien recibiendo el inevitable beso del "ángel exterminador", prolongando en demasía su más que posible muerte.
De lo anterior, obtenemos el que no resulta sorprendente que hasta a la moral le aguarde un destino oscuro. Hay un sucumbir. Se prescinde de la lucha por la preservación. Hay ruinas y despojos de un tiempo atrás maldito, aunque sin pretensión de reconstrucción. El humano se ha rendido y se despreocupa porque el propio mundo en el que habita y es-está arrojado (Dasein heideggeriano) arda en cenizas ¿No advertimos una sacralización del egoísmo en su fase más depredadora?
La sentencia final podría ser la siguiente: La vida ha muerto, el individuo la ha matado y ni siquiera se preocupa por colmarla de un sentido, que le permita soportar dormir y despertarse inhalando aire. Optó por un melancólico sueño de fenecer durante el breve periodo de la conciencia.
J.B.B
miércoles, 5 de junio de 2019
CARTA A LOS POSMODERNOS
Carta a los posmodernos:
Para que un razonamiento tenga validez, este debe ser absoluto. Si su validez es relativa no puede fundamentarse en nada (es vácuo), en tanto que otros argumentos y lenguajes opuestos a la proposición afirmada albergarán la validez absoluta, que se pretende refutar al negarse toda validez (esto comprende ya un absoluto). La medición cualitativa resultaría imposible y entraña un absurdo lógico. Cualquier elemento estaría inserto a modo de aceptación/permisividad, inclusive aquellos que atentan contra los argumentos esgrimidos.
Muy distinto es referirse a una validez (contingencia) en un contexto concreto y definida por el mismo (pragmática), pero in situ no deja de contener un carácter absoluto para inferirse una posición a favor o en contra del enunciado expuesto/manifestado.
Si carece de totalidad, no hay cabida siquiera para el reino de la posibilidad. Algo posible debe partir de un enunciado afirmativo o bien negativo resuelto y no una A y no A (contradicción)
Ilustremos lo anterior con los siguientes ejemplos:
¿puede ser posible que un sujeto sea presidente de un país y no lo sea al unísono?
¿Es posible apoyar y condenar el procés de autodeterminación catalán?
¿es plausible que se mantenga la justificación del aborto (con ausencia de excepciones) y en las siguientes líneas se lo desapruebe completamente?
¿Cómo respaldar los derechos humanos, que me esmero en hacer notar, si concibo que es lícito que se lapide a las mujeres acusadas de infidelidad en los países musulmanes, alegando que hay respetar las costumbres de ese país con un tono progresista del nivel Pilatos (me lavo las manos con lo que pase y en consecuencia no debo juzgarlo)
Aquí es donde la falacia de la ambigüedad se da de bruces con la realidad del lenguaje.
Hasta las antinomias (ideas contrarias que no pueden probarse empíricamente, tales como el principio del universo a manos de un Dios frente al Big Bang) de la razón pura requieren de absolutos. La libertad es pensada en la ética y negada en la causalidad de las leyes naturales alusivas al conocimiento. Pero si atendemos bien, en sí el espacio delimitado la libertad en la ética (razón práctica) no puede mutilarse si se ha predispuesto como condición de posibilidad de acción -autonomía. De acuerdo con Kant, no vale decir "Es relativo ser libre en una situación concreta y determinado en el resto de circunstancias y viceversa".
Tampoco el Übermensch (superhombre) nietzcheano se entregaría a renovar sus valores y volverlos a retomar seguidamente, aduciendo que es relativo lo que se entienda por transvaloración, cometiendo con ello un homocidio contra sus propias convicciones. El absoluto es condición sine qua non (necesario) de la validez.
Voy más allá:
La negación perpetúa en la compleja estética de Theodor Adorno no deja de responder a una resistencia equiparable a validez absoluta ¿cómo podría el pobre Adorno contentarse con reivindicar el sufrimiento en el arte y la conciencia de la barbarie en la estética de lo feo (lo negro), publicitando discursos favorecedores de la industria cultural, alentando al empleo de colores alegres y la promesa de felicidad, junto a la traición a su estilo hermenéutico, pasándose al bando analítico, la claridad tan repudiada por él?
A propósito de la estética ¡¡¡No señores!!! En el arte tampoco tiene plaza la contradicción. A la hora de jugar con que algo sea y no sea (caso de la pintura de Magritte-"Cesi n‘ est pas une pipe"), estamos en realidad negándolo, en tanto que el no ser cobra más fuerza/preponderancia que el ser. El arte de tendencia nihilista se regodea en su gusto por la ficción de la nadería, la antítesis para acometer una embestida a la realidad (renuncia a la adaptación). No obstante, por mucho que nos esforcemos en omitir el mundo, estamos en un absoluto, en la omisión. Es inimaginable una sociedad, universo y sociedad coexistiendo en el mismo punto que su ser negativo. Lo lamento.
En cuanto la incertidumbre, lo inesperado, nada tiene que ver con este asunto, debido a que todavía no ha acontecido y la posibilidad de ser no está definida. De esto en cambio no derivamos que no haya un futuro absoluto (ocurrirá un fenómeno u otro), puesto que cuando tenga lugar se materializará con objeto de esculpir su existencia.
Pongo término a este escrito trayendo el pensamiento del filósofo alemán y discípulo de Heidegger, Häns Georg Gadamer. La reinterpretación constante no conlleva la pérdida del absoluto momentáneo. En este momento, interpreto desde mi horizonte histórico (círculo hermenéutico) que el texto leído me genera unas ideas. A pesar de que estas se transformen con una nueva lectura, en este momento, es la validez del absoluto el que permite vehicularlas e inteligibilizarlas mediante el lenguaje. El diálogo o debate con el otro, a su vez debe ser absoluto en lo respectivo a sus premisas. De lo contrario ¿qué visiones se van a confrontar o cuestionar?
"Yo opino que tanto tú como yo estamos en la razón y el concepto u objeto hablado y tratado será siempre relativo, sin validez absoluta". Con base en esto, todos los seres humanos deberíamos poner en práctica este imperativo:
Consentir plácidamente ante un discurso, no importan las circunstancias ni el carácter del contenido. Finalizo con un interrogante ¿En que nos separa esta armonía buenrollista de una dictadura y evita un abocamiento a la barbarie?
J.B.B
viernes, 24 de mayo de 2019
EL ABSURDO Y RIESGO DE LA ALTA COHERENCIA : LA INCANSABLE RAZÓN
La coherencia desmedida de la razón se torna en un absurdo. La razón pide demasiado al ser humano, y por ello éste fracasa estrepitosamente al arrojarla al mundo como un ingente yunque. El peso excesivo de la razón siempre resulta tiránico y totalitario.
A la contra de Schopenhauer y conforme con Kant, no solamente tiene lugar con los deseos. La razón nunca tiene suficiente. Es incansable y aplasta violentamente a los individuos, inclusive aquellos más entrenados para resistir su descomunal fuerza. Esto es algo que todavía muchos pensadores no han tenido en cuenta.
Beatificamos estructuras, que jamás detienen su ascenso y anhelamos que besen los cielos. Sin embargo, finalmente se derrumban cuál Torre de Babel. Los empequeñecidos humanos asombrados bajo sus columnas y contemplando su magnificencia, se hallan desprotegidos para resguarecerse del inevitable desplome. Su destino es yacer entre los escombros tras querer tomar el llameante y destructor sol.
J.B.B
A la contra de Schopenhauer y conforme con Kant, no solamente tiene lugar con los deseos. La razón nunca tiene suficiente. Es incansable y aplasta violentamente a los individuos, inclusive aquellos más entrenados para resistir su descomunal fuerza. Esto es algo que todavía muchos pensadores no han tenido en cuenta.
Beatificamos estructuras, que jamás detienen su ascenso y anhelamos que besen los cielos. Sin embargo, finalmente se derrumban cuál Torre de Babel. Los empequeñecidos humanos asombrados bajo sus columnas y contemplando su magnificencia, se hallan desprotegidos para resguarecerse del inevitable desplome. Su destino es yacer entre los escombros tras querer tomar el llameante y destructor sol.
J.B.B
domingo, 30 de diciembre de 2018
LA CONDUCTA Y NECESIDAD DE SER PROSOCIALES
A mi parecer, el sentimiento de desesperación desaparece pasado un intermedio y saludable periodo de aislamiento, aunque ella se incentiva, ascendiendo la sensación del absurdo hasta el grado de hastío y fatal hallazgo de medios mortales para emanciparse del mismo, si éste (el absurdo) se prolonga demasiado tiempo. El individuo precisa de calor, compañía y cohesionarse con "el otro" (otredad) en el lenguaje.
A la larga, se evidencia que la conducta primaria del ser humano, pese al cansancio del ajetreo, el bullicio, currro_para los afortunados de ganar un sueldo y no ser tratados como alienados constructores de las pirámides egipcias_ del tumulto diario en las grandes y pequeñas urbes, en términos evolutivos es prosocial.
El mito romántico de los literatos y pensadores London, Burrows, Schopenhauer, Kiplin, Dostoievsky, Kafka, Sartre, Woolf y compañía, del que se apropia todo hijo/a de vecino/a, incluso los despreciadores ideológicos de la propiedad; el del ser asocial, misántropo, resentido y desentendido del rumbo del curso cotidiano del mundo, y eterno lobo ermitaño de intensas creencias solipsistas (únicamente es real el yo o sujeto. El mundo externo y demás entes es un producto de su mente), puesto a prueba, resulta tan endeble como las horas de cualquier día semanal.
A fin de cuentas, transcurridos los años, Zaratustra tuvo que descender de la montaña y enseñar la nueva moral a otros entes existentes: compartir la vivencias e impresiones en las alturas. Mi tesis: La soledad sine die (sin fecha de stop), la pérdida de la razón (recreemos al pobre prota del film Náufrago" inventándose a su fiel amigo Wilson, el Viernes de Crusoe) y el suicidio se hallan hipotéticamente hermanados. Ni siquiera en el fondo de un vaso de ron o whisky escocés, halla consuelo el bebedor con butacas vacías a su lado.
J.B.B
A la larga, se evidencia que la conducta primaria del ser humano, pese al cansancio del ajetreo, el bullicio, currro_para los afortunados de ganar un sueldo y no ser tratados como alienados constructores de las pirámides egipcias_ del tumulto diario en las grandes y pequeñas urbes, en términos evolutivos es prosocial.
El mito romántico de los literatos y pensadores London, Burrows, Schopenhauer, Kiplin, Dostoievsky, Kafka, Sartre, Woolf y compañía, del que se apropia todo hijo/a de vecino/a, incluso los despreciadores ideológicos de la propiedad; el del ser asocial, misántropo, resentido y desentendido del rumbo del curso cotidiano del mundo, y eterno lobo ermitaño de intensas creencias solipsistas (únicamente es real el yo o sujeto. El mundo externo y demás entes es un producto de su mente), puesto a prueba, resulta tan endeble como las horas de cualquier día semanal.
A fin de cuentas, transcurridos los años, Zaratustra tuvo que descender de la montaña y enseñar la nueva moral a otros entes existentes: compartir la vivencias e impresiones en las alturas. Mi tesis: La soledad sine die (sin fecha de stop), la pérdida de la razón (recreemos al pobre prota del film Náufrago" inventándose a su fiel amigo Wilson, el Viernes de Crusoe) y el suicidio se hallan hipotéticamente hermanados. Ni siquiera en el fondo de un vaso de ron o whisky escocés, halla consuelo el bebedor con butacas vacías a su lado.
J.B.B
domingo, 9 de diciembre de 2018
REFLEXIONES DE UN ESTUDIANTE DE FILOSOFÍA: LENGUAJE, MUNDO Y SUJETOS
REFLEXIONES DE UN ESTUDIANTE DE FILOSOFÍA
MUNDO, LENGUAJE Y SUJETO
Advertencia: Probablemente, la persona que lea esto se enfrentará a fuertes disonancias (información conflictiva en cuanto a su sistema de creencias básicas (tesis construccionistas, platónicas, naturalistas y hermenéuticas-fenomenológicas, sociologismos y biologicismos unívocos y monofactoriales-un solo factor participante en la configuración de la realidad y su concepción). Intente resistirlas y continúe la lectura.
El mundo existe esencialmente.
El lenguaje es un constructo o invención. Éste confiere sentido y significado a ese mundo, más no forma.
El mundo debe existir a priori para poder referirse a él como ser en el mundo, parte de este.
La forma elemental posibilita la derivación en elementos más complejos.
Anteriormente a un sujeto tiene lugar vida. El sujeto no es creador de la vida, este es una criatura/creatura de la naturaleza o realidad física.
El sujeto humano proviene de ancestros.
Los ancestros, sabemos gracias a las investigaciones y estudios, que no siempre han sido bípedos, así como que no carecen de un lenguaje, emiten sonidos con el propósito de comunicar algo.
El lenguaje no constituye una herramienta propia de los seres humanos.
El lenguaje propicia referirse a las cosas.
Otros seres a su vez señalan cosas. También comprenden que hay algo a su alrededor y llevan a cabo gestos.
Los conceptos contienen una carga emocional y aunque tenga lugar un convenio respecto de su nombre, la cosa en sí supera a lo nombrado en la naturaleza, impidiendo alterar sus propiedades a voluntad.
Lo categorizado en la dimensión física no es por libre arbitrio.
La interpretación, aún cuando existe la intersubjetividad, no logra atravesar la esencia, modificar la estructura primaria del mundo.
Otros seres padecen las mismas consecuencias al interactuar con la cosa.
Los efectos de la cosa no pueden ser un simple producto humano.
La sociedad no es producto exclusivo del ser humano.
Otros animales se organizan en una estructura colectiva con vistas a la supervivencia.
De aquí no se deriva que la noción de esa estructura exista antes de que por norma se acuerde su funcionamiento: Prevención de la falacia naturalista.
Lo que sí alberga coherencia, es que el cuerpo social, interrelación y asociación, pese a no ser denominado así, es propio de los organismos y su relación evolutiva con un entorno.
Respecto de este punto, tendrá que analizarse la complejidad de los mismos en cuanto a sus elementos simbólicos-abstractos.
Obviamente, un gusano o artrópodo no posee la misma psicología que un mamífero, mas no cabe inferir que el gusano no busque también una autoconservación, prescindiendo del lenguaje.
El lenguaje no está inserto en el mundo de forma a priori.
Las proposiciones lógicas, que buscan dar coherencia al mundo son lenguaje.
Los seres humanos buscamos que encajen los enunciados con los acuerdos o pactos normativos.
Los sujetos necesitan que exista una coherencia normativa entre la cosa y lo nombrado. Lo nombrado no afecta a la cosa referente al plano físico.
El plano físico no depende del ser humano en su forma.
El ser humano transfiere al plano físico categorías o rasgos.
Las categorías físicas no son libres
Las categorías socio-culturales son libres
Los rasgos sociales y psicológicos no mantienen una dependencia con la forma del mundo o cosa.
Estos rasgos están sujetos al entorno y este incide en ellos.
Algunos caracteres psicólogos poseen más dificultad para cambiar
La biología es parte de la cosa.
Al penetrar en el ámbito o dimensión humana se complejiza e inevitablemente se contagia de factores no meramente biológicos en su codificación o traducción.
La biología no contiene moralidad, ni determina ningún sistema de valores a priori.
Los valores son resultado del lenguaje.
El lenguaje en la dimensión socio-cultural no es dependiente de la cosa.
En la dimensión física es hipotético, una concordancia aproximada con la cosa.
En la naturaleza no existen valores morales en cuanto a la cosa: Spinoza "El bien y el mal son consecuencia del ser humano”.
El bien y el mal no guardan ninguna relación con la cosa.
La salud y la enfermedad no significan nada en términos morales.
Un cuerpo enferma o sana independientemente de la mirada cultural.
El código genético es observado y catalogado así por un sujeto humano, pero su esencia es parte de la cosa.
El ser humano mediante conocimiento es capaz de modificar el ADN (conflicto del transhumanismo-mejora del ser humano)
Lo que se modifica es parte de la cosa.
La cosa sigue ahí, aunque esté modificada. Hay algo que se ha modificado.
El sexo de un sujeto tiene su motor o principio en la cosa, pero por contacto con la cultura o ambiente, su significado no está enraizado en la cosa.
El sexo y la cosa tienen su nacimiento en común.
El sexo no está definido sí un sujeto no se siente en armonia con él.
El género es un constructo social y no debe ser vinculado al sexo
Los roles sociales no guardan relación con la cosa
Algunos comportamientos básicos tienen su génesis en la biología, pero la biología es amoral
El sistema económico y político y contenido semántico (significado) de una sociedad son obra del ser humano.
El lenguaje es a posteriori.
Los enunciados de la lógica en el mundo social-humano suelen entrar en contradicción.
En el ámbito humano entran en escena emociones complejas, simbolismo-asignación de símbolos abstractos, creatividad, deseos, dudas, convicciones, valores contrapuestos, o bien absurdos fruto de la violencia, ideologías y enemistad.
Apunte personal: Matizar que otros seres poseen afectos y razonamiento. Hace falta investigar más su psicología.
Hay un conflicto entre lo que se dice y hace por las variables anteriores, junto a otras más.
El lenguaje de la lógica en la dimensión humana está sujeta a normas y éstas son alterables: Nietzsche-Olvidamos la génesis del lenguaje.
La lógica proporciona una simetría al mundo en el plano físico para suponer que las cosas siguen funcionando de forma parecida a lo anterior.
La lógica en la dimensión física es un lenguaje hipotético y acordado de ese modo.
El ser humano busca reglas, que tengan correspondencia y coherencia con el mundo físico. Las reglas son referidas a la cosa desde el lenguaje.
El lenguaje es creado para entender la cosa.
La cosa no depende del lenguaje.
El mundo existe esencialmente antes que el lenguaje.
J.B.B
09/12/2018
J.B.B
MUNDO, LENGUAJE Y SUJETO
Advertencia: Probablemente, la persona que lea esto se enfrentará a fuertes disonancias (información conflictiva en cuanto a su sistema de creencias básicas (tesis construccionistas, platónicas, naturalistas y hermenéuticas-fenomenológicas, sociologismos y biologicismos unívocos y monofactoriales-un solo factor participante en la configuración de la realidad y su concepción). Intente resistirlas y continúe la lectura.
El mundo existe esencialmente.
El lenguaje es un constructo o invención. Éste confiere sentido y significado a ese mundo, más no forma.
El mundo debe existir a priori para poder referirse a él como ser en el mundo, parte de este.
La forma elemental posibilita la derivación en elementos más complejos.
Anteriormente a un sujeto tiene lugar vida. El sujeto no es creador de la vida, este es una criatura/creatura de la naturaleza o realidad física.
El sujeto humano proviene de ancestros.
Los ancestros, sabemos gracias a las investigaciones y estudios, que no siempre han sido bípedos, así como que no carecen de un lenguaje, emiten sonidos con el propósito de comunicar algo.
El lenguaje no constituye una herramienta propia de los seres humanos.
El lenguaje propicia referirse a las cosas.
Otros seres a su vez señalan cosas. También comprenden que hay algo a su alrededor y llevan a cabo gestos.
Los conceptos contienen una carga emocional y aunque tenga lugar un convenio respecto de su nombre, la cosa en sí supera a lo nombrado en la naturaleza, impidiendo alterar sus propiedades a voluntad.
Lo categorizado en la dimensión física no es por libre arbitrio.
La interpretación, aún cuando existe la intersubjetividad, no logra atravesar la esencia, modificar la estructura primaria del mundo.
Otros seres padecen las mismas consecuencias al interactuar con la cosa.
Los efectos de la cosa no pueden ser un simple producto humano.
La sociedad no es producto exclusivo del ser humano.
Otros animales se organizan en una estructura colectiva con vistas a la supervivencia.
De aquí no se deriva que la noción de esa estructura exista antes de que por norma se acuerde su funcionamiento: Prevención de la falacia naturalista.
Lo que sí alberga coherencia, es que el cuerpo social, interrelación y asociación, pese a no ser denominado así, es propio de los organismos y su relación evolutiva con un entorno.
Respecto de este punto, tendrá que analizarse la complejidad de los mismos en cuanto a sus elementos simbólicos-abstractos.
Obviamente, un gusano o artrópodo no posee la misma psicología que un mamífero, mas no cabe inferir que el gusano no busque también una autoconservación, prescindiendo del lenguaje.
El lenguaje no está inserto en el mundo de forma a priori.
Las proposiciones lógicas, que buscan dar coherencia al mundo son lenguaje.
Los seres humanos buscamos que encajen los enunciados con los acuerdos o pactos normativos.
Los sujetos necesitan que exista una coherencia normativa entre la cosa y lo nombrado. Lo nombrado no afecta a la cosa referente al plano físico.
El plano físico no depende del ser humano en su forma.
El ser humano transfiere al plano físico categorías o rasgos.
Las categorías físicas no son libres
Las categorías socio-culturales son libres
Los rasgos sociales y psicológicos no mantienen una dependencia con la forma del mundo o cosa.
Estos rasgos están sujetos al entorno y este incide en ellos.
Algunos caracteres psicólogos poseen más dificultad para cambiar
La biología es parte de la cosa.
Al penetrar en el ámbito o dimensión humana se complejiza e inevitablemente se contagia de factores no meramente biológicos en su codificación o traducción.
La biología no contiene moralidad, ni determina ningún sistema de valores a priori.
Los valores son resultado del lenguaje.
El lenguaje en la dimensión socio-cultural no es dependiente de la cosa.
En la dimensión física es hipotético, una concordancia aproximada con la cosa.
En la naturaleza no existen valores morales en cuanto a la cosa: Spinoza "El bien y el mal son consecuencia del ser humano”.
El bien y el mal no guardan ninguna relación con la cosa.
La salud y la enfermedad no significan nada en términos morales.
Un cuerpo enferma o sana independientemente de la mirada cultural.
El código genético es observado y catalogado así por un sujeto humano, pero su esencia es parte de la cosa.
El ser humano mediante conocimiento es capaz de modificar el ADN (conflicto del transhumanismo-mejora del ser humano)
Lo que se modifica es parte de la cosa.
La cosa sigue ahí, aunque esté modificada. Hay algo que se ha modificado.
El sexo de un sujeto tiene su motor o principio en la cosa, pero por contacto con la cultura o ambiente, su significado no está enraizado en la cosa.
El sexo y la cosa tienen su nacimiento en común.
El sexo no está definido sí un sujeto no se siente en armonia con él.
El género es un constructo social y no debe ser vinculado al sexo
Los roles sociales no guardan relación con la cosa
Algunos comportamientos básicos tienen su génesis en la biología, pero la biología es amoral
El sistema económico y político y contenido semántico (significado) de una sociedad son obra del ser humano.
El lenguaje es a posteriori.
Los enunciados de la lógica en el mundo social-humano suelen entrar en contradicción.
En el ámbito humano entran en escena emociones complejas, simbolismo-asignación de símbolos abstractos, creatividad, deseos, dudas, convicciones, valores contrapuestos, o bien absurdos fruto de la violencia, ideologías y enemistad.
Apunte personal: Matizar que otros seres poseen afectos y razonamiento. Hace falta investigar más su psicología.
Hay un conflicto entre lo que se dice y hace por las variables anteriores, junto a otras más.
El lenguaje de la lógica en la dimensión humana está sujeta a normas y éstas son alterables: Nietzsche-Olvidamos la génesis del lenguaje.
La lógica proporciona una simetría al mundo en el plano físico para suponer que las cosas siguen funcionando de forma parecida a lo anterior.
La lógica en la dimensión física es un lenguaje hipotético y acordado de ese modo.
El ser humano busca reglas, que tengan correspondencia y coherencia con el mundo físico. Las reglas son referidas a la cosa desde el lenguaje.
El lenguaje es creado para entender la cosa.
La cosa no depende del lenguaje.
El mundo existe esencialmente antes que el lenguaje.
J.B.B
09/12/2018
J.B.B
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