lunes, 10 de noviembre de 2014

La ilusión de la libertad

Respecto a la libertad, y quienes aseguran que es posible abandonar los limites biofísico-mentales-cerebrales-ambientales.
-¿Como se puede abandonar un límite mental-cerebral si realmente ese límite físico, como limitación impide ir más allá de él?
No existe la denominada libertad absoluta o libre albedrío, puesto que hay una serie de condicionantes. En primer lugar no es posible ir contra la genética, nuestras características iniciales, capacidades, ventajas, desventajas.
En segundo lugar, en el apartado físico-psicológico, es imposible dejar fuera el razonamiento motivado. Buscamos salvaguardar las creencias interiorizadas, convicciones, opiniones que tengamos, emociones, manteniéndolas fuera de toda crítica, tratando de que haya correspondencia con ellas. En cambio, si tendemos a evaluar aquellas contrarias a las nuestras. Las elecciones no las tomamos libremente, pues según este sesgo cognitivo buscaremos la manera de que no haya disonancias entre lo que pensamos y hacemos, cambios, alteraciones que afecten a nuestro sistema básico de creencias. Atendiendo a otro sesgo cognitivo denominado sesgo por confirmación, pretendemos que nuestras creencias y criterios se vean confirmados en todo momento.
Tampoco cabe dejar de lado las experiencias que nos han sucedido, ocurrido, la educación, familia, amistades, influencias externas. Es decir, las condiciones del ambiente, y como nos afectan para actuar de un modo u otro.
Así mismo, los comportamientos básicos mantenidos obedecen a la biología, igual que el campo físico-psíquico emocional tiene un origen biológico-genético, resulta inútil pretender romper con ellos por completo, Luego las decisiones que tomamos las hacemos condicionados por estos factores, determinados por ellos. En cuanto a la trascendencia que se defiende (superar las barreras físicas) respecto a la materia. Todo es inmanente,interno, no externo, inherente a la naturaleza material, y está dentro de la esencia, composición físico- químico natural de las cosas

¿Por qué desnaturalizamos la muerte?

A mi parecer, las personas desnaturalizamos la muerte. La concebimos como algo lejano, en otro plano, y que no nos afecta hasta que ocurre. Vivimos sin pararnos a pensar en lo efímera que es nuestra existencia. Nos distanciamos de la naturaleza física-material, creyendonos inmortales, no reparamos en nuestra vulnerabilidad, debilidad como animales que somos, especie biológica que tiene una corta duración. Como consecuencia de ello inconscientemente aunque también a propósito, nos desprendemos de algo que es inevitable, y que puede llegar en cualquier momento.
Es un hecho que cuando llega cualquier padecimiento y dolor, sufrimos en menor o mayor medida. Sin embargo no comprendemos los motivos por los cuales experimentamos malestar, ignoramos la voluntad de subsistencia, satisfacción de nuestras necesidades básicas como individuos, especies, poblaciones biológicas.
Una posible razón para esta niebla o velo que se interpone ante la potencia natural, captar la capacidad de autoconservación que caracteriza a la vida, podría deberse a que no nos relacionamos con la idea de la muerte, esto es dejar patente en nuestra mente-cuerpo-cerebro dicha idea/concepto de muerte. La culpa de esta negación/repulsa por la muerte recae en la educación religiosa, espiritual recibida, que anula la percepción de la naturalidad, el conocimiento mental-corporal de la muerte, la admisión de una causa natural que puede afectar a nuestro sistema vivo cerebral-mental-corporal. Pero esto es rehusado, producto de esa ruptura con la naturalidad que envuelve la muerte, y dada la brecha establecida somos ciegos.
Tampoco percibimos el dolor como algo natural, inevitable en algún periodo de la vida, lo queramos o no. Luego, no comprendemos que ese padecimiento obedece a una relación o conexión con la mencionada muerte que rechazamos, y que conforma nuestra corta esencia y existencia corporal, material
De aquí vemos que no captamos la potencia e importancia de la vida y sus seres, la interdependencia desde su materialidad corporal. Es decir, la esencia del carpe diem, disfrutemos mientras sea posible, así como emprender acciones que alegren el vivir común, ansiar el interés por una supervivencia colectiva, de cada una de las especies vivas, reconocer la vida y su capacidad. Pero nos engañamos imaginando que podemos esquivar nuestro fin. Lo cierto es que no somos dueños acerca de como serán nuestros últimos instantes, previos a la expiración final.
Es una falsedad pensar que en este mismo instante no estamos a merced de la posibilidad de la muerte. Lo que sucede es que ese aprendizaje educacional recibido se ha encargado de sembrar miedo a lo que acontecerá cuando cerremos los ojos. Desde el punto de vista natural no ocurrirá nada, sino la descomposición material de la que se alimentaran otros cuerpos, organismos. Aun así nos empeñamos en que habrá una suerte de juicio, o bien dar cuenta ante un tribunal divino/sobrenaturalde nuestras faltas y malas acciones.
La cura para ese miedo que nos recorre el cuerpo-mente, y el cual produce que nuestra piel se erice es el auto-engaño, manifestado en un disfraz con el que diariamente nos cubrimos: la idea metafísica de inmortalidad, hasta que la mortalidad se nos presente como visible, o ya sea tarde, por lo seamos incapaces siquiera de advertir la brevedad de nuestro paso por la tierra.
Nos alejamos del dolor por un impulso biológico de especie, nuestra preservación. Por ello permanecemos alegres, ansiamos estar contentos de animos, satisfechos, fuera de cualquier recuerdo triste que se asemeje o nos traiga la imagen de la muerte. La mente-cuerpo busca preservarse también. No obstante, tal como se ha mencionado, no adquirimos consciencia de la composición natural, de la brevedad, duración de las cosas, de las fuerzas que actúan en nosotros mismos en una actitud de especie viva.
Al discriminar el sufrimiento y no analizar sus causas, desconocemos la base de la vida, los elementos básicos, instintos de supervivencia que nos mueven a actuar para preservarnos. Dichas raíces donde brota la vida para nosotros es la misma que las estrategias evolutivas seguidas por cualquier especie. Esta es que ansiamos permanecer, autoconservarnos, sobrevivir, que vivimos para escapar de la angustia y sufrimiento, la muerte.

Si por el contrario aceptásemos la muerte como limitación natural, fuésemos humildes y habláramos del disfrute y goce de los placeres en este corto tiempo como seres mortales que somos, entonces podríamos hacer frente a las adversidades y embates de la vida desde una conciencia de la temporalidad material, la finitud, cuando sin aviso nos golpeen la tristeza, pena, dolor.
En esta circunstancia obviamente ansiaremos sumar potencias, cooperando con l@s demás, obrando para mantenernos ligados al vivir, teniendo conocimiento de la mortalidad. Desde esa conciencia, ir incrementando las acciones positivas, solidaridad por interés de manternos a flote, actuar adecuadamente con l@s otr@s, nuestra dependencia con ellos en nuestro tiempo vital.
Se trataría de alcanzar aquí la suma de la potencia, estar en armonía, cooperar, adquirir la fortaleza, buscar los medios para que este (el sufrimiento, la angustia) no nos destruya, comprendiendo nuestra identidad de especie, la esencia material de la que estamos compuestos, perecedera, efímera, valorar la existencia desde su brevedad, reconociendo la fuerza de estar conectados a ella junto al resto de seres, el resto de naturalezas vivas durante el tiempo que late nuestro corazón.
De esto se deduce que precisamente por el deseo de no morir nos aferramos a la vida, al amor, generamos y mostramos los afectos, nos relacionamos con las personas queridas, amistades, familiares,etc. La necesidad de los demás obedece a razones evolutivas de subsistencia. Comprender esos motivos es hacer la existencia propia y la de los demás más agradable, para que puedan sobrevivir y aferrarse a la vida, cooperar por el mismo fin que nos ofrezca respirar, no extinguirnos, beneficiarnos mutuamente.
Todo esto se conseguiría devolviendo a la muerte el carácter natural, entendiendo porque actuamos movidos por impulsos de adherirnos a la vida: La actitud natural de especie, con un comportamiento desde la conciencia natural de la finitud, para frenar las amenazas, satisfacer necesidades, obtener beneficios mutuos/recíprocos el individuo y quienes le rodean. 

La realidad del determinismo

A veces quieres volver a tener los gustos e ideas, puntos de vista, enfoques que tenías hace tiempo, pero te das cuenta que no depende de ti. Argumento determinista:
-Existen condicionantes de tipo físico-psicológicos (emocionales) y ambientales (del entorno) que no podemos ignorar ni evitar, y que por tanto influyen en lo que hacemos o lo que decidimos ¿Dónde queda la libertad aquí?
-Estamos determinados por factores biológicos, psicológicos y ambientales en las elecciones que tomamos, sin salir de la realidad material/natural en ningún momento.
-Lo que escojamos lo haremos en base a tales variables o condiciones.
-Conclusión: No somos libres en absoluto. La libertad o voluntad no es más que una ilusión.
Que alguien me contra argumente si defiende la libertad, el libre albedrío, en que parte la encuentra, ante esta imposibilidad expuesta en cuanto a desear ser en aspectos mínimos como uno/una era antes.

Naturaleza de especie: Las costumbres sociales

Las costumbres sociales responden a intereses biológicos, que las especies adoptamos para adaptarnos a las necesidades que demanda el medio, son estrategias de supervivencia. Las conductas son producto de una necesidad por perseverarnos, por existir. En base a esto, podemos desde la identidad biológica de especie dirigir nuestras acciones para alcanzar una supervivencia común, partiendo siempre de los intereses de subsistencia básicos, encontrando en las raíces evolutivas el reconocimiento de nuestras necesidades, expresadas estas en las ajenas. Cabe afirmar que no existe una <<naturaleza humana>>, sino que resulta más adecuado referirse a una <<naturaleza de especie>> quebrando los antropocentrismos y antropomorfismos (construcciones humanas de la realidad), la separación del ser humano de la naturaleza físico-psiquica, material.

jueves, 28 de agosto de 2014

Epistemología evolutiva: >

Personalmente coincido con los autores que sostienen que el conocimiento tiene lugar gracias a la intervención de los patrones biológicos evolutivos en interacción con un entorno que proporcione la percepción e interpretación de los hechos o fenómenos, resolviendo problemas o dificultades que aparecen en el entorno. Es necesario contar con un sistema biológico poseedor de unas estructuras cognitivas físico-psíquicas heredadas, dotadas para permitir a los sujetos adquirir conciencia respecto a los elementos externos que les rodean, ampliando a partir de la experiencias con objetos externos sus esquemas o representación del mundo en diferentes etapas o <<estadios>>.

Es decir, se precisa de una capacidad genética adaptativa que resulte ventajosa, beneficiosa, con el uso de estrategias que garanticen la supervivencia de los organismos vivos, un mecanismo de defensa frente a las amenazas que ofrezca el entorno y aprovechamiento de las fortalezas detectadas en el mismo, expresadas en la manifestación de respuestas, reflejos, reacciones ante estímulos, y que propicien la adquisición de datos útiles, provechosos procedentes del medio externo.

Y viceversa, sin la presencia de un entorno que posibilite el aprendizaje, descubrimiento, procesos de <<asimilación y acomodación>> en términos piagetianos, ajuste y reajuste, equilibrio y desequilibrio...entrada y salida de información, revisión, análisis, observación para dicho sistema no sería posible alumbrar conocimiento alguno. Luego el origen de todo conocimiento es la sumatoria de factores biológicos, genéticos, hereditarios evolutivos y ambientales, ubicados en la misma realidad natural, fuera de fricciones o violentas separaciones entre naturaleza (biológico, herencia, genes)-cultura (social, aprendido, adquirido). Apelar a una conciencia de un alma o espíritu ajeno al plano físico-material según los argumentos aducidos sería incoherente ¿no?

Las ideas, pensamientos, símbolos, ritos, ceremonias, tradiciones son una creación, proyección de la mente-cerebro, la mente-cerebro no puede vivir sin un cuerpo. Por tanto los signos, símbolos, valores culturales proceden de algo sustantivo, material, cerebral-corporal que les concede las condiciones para la organización de las costumbres, ritos, modos de vida. El sistema de creencias de un grupo étnico o varios es transmitido a otras generaciones. Pero dichos valores son producto de individuos con una mente-cuerpo que han evolucionado y que construyen, establecen normas sociales en instituciones, forman paradigmas o sistemas de conocimiento en función de prioridades, organizadas selectivamente, sus comportamientos básicos responden a satisfacer necesidades básicas de subsistencia, las cuales son compartidas por el conjunto de especies animales, entre los que se haya el ser humano.

Así al eliminar a la mente-cuerpo de la ecuación del conocimiento es imposible que haya saltos, procesos culturales, constituyendo la conformación de la biología evolutiva el motor de los históricos movimientos, hallazgos tecnológicos, intelectuales, condicionantes culturales que den pie a hitos, progresos, avances en el conocimiento .

 

lunes, 25 de agosto de 2014

El origen natural del ser humano: Crítica a las posiciones sociologistas

El ser humano no es solamente consecuencia de la cultura, historia antropocéntrica, adquisición de aprendizaje nuevo, constructo, tal que si se hablase en los individuos de <<tabulas rasas>> u <<hojas en blanco>>, con ausencia de información genética previa. Son frecuentes las afirmaciones aún hoy día acerca de la existencia de almas, mentes, espíritus, conciencias, vivencias, comprensiones ¡Ay filósofos como Platón, Descartes, Dilthey y su dualismo! entidades bajo forma de ideas que reinan en una realidad metafísica, no sensible, fuera de la sensibilidad y afectos de un cuerpo material. Much@s autor@s, especialmente dentro del campo de las ciencias sociales, por ejemplo la antropología cultural, son afines a las tesis que defienden que los acontecimientos históricos, el lenguaje, nuestros comportamientos, las propias emociones, el sistema orgánico... son fruto de tendencias meramente culturales. Sostienen el argumento de que lo cultural solo cabe que obedezca a la cultura respecto a sus orígenes, igual que lo histórico será hijo de la historia.

En mi opinión, incurren en un error, puesto que lo que denominan <<cultural>> (sin fracturas ontológicas que nos separen del resto de especies, organismos) no es más que una continuación, resultado de lo natural, físico-material y biológico. Es obvio que sin un lienzo o superficie X sobre la que pintar no puede reproducirse pintura alguna. Luego sin la naturaleza en la que han mutado/ variado, evolucionado las especies vivas, entre las que está el ser humano, resultaría imposible el acceso, entrada de la apreciada <<construcción cultural>> en el hipotético caso de carecer de un cerebro, un aparato físico-psíquico cognitivo que propicie la creación de un sistema de creencias, tradiciones, intereses, hábitos, producción de herramientas, ceremonias, celebraciones, rituales, composición de símbolos, signos, etc. Además las emociones son respuestas psico-fisiológicas ¿De qué manera podría enseñárse-aprender algo definido como externo según ellos, pero que en cambio es inherente a nuestra fisiología-psicología y que están ahí desde que nacemos, pertenecientes al legado evolutivo?

Subrayar que los comportamientos de respuesta, de interacción, mostrando ventajas evolutivas, a efectos de la resolución de problemas que presente el medio (no importa a que motivos se deba) no son exclusivos del ser humano, sino que también se observan en otras especies animales. Incluso investigaciones realizadas recientemente arrojan pruebas de que ciertas familias de primates, nuestros primos lejanos, son capaces de manipular utensilios, utilizando artilugios como palos de madera para destruir los termiteros que divisan y alimentarse. O que decir de las aves marinas, que toman con su pico moluscos que lanzan contra las piedras con el propósito de romper la capa externa de estos y acceder al alimento que yace en su interior. L@s human@s somos animales, a pesar de las reticencias de ciertas posturas anti naturalistas, historicistas/culturalistas/sociologicistas.

En base a estas razones aducidas, considero que es bastante probable que se conserven en la especie humana comportamientos, hábitos y modos de relación/organización básicos, mecanismos de supervivencia adaptativos, satisfacción de prioridades/necesidades ante las exigencias que demande el entorno, estrategias evolutivas, que como se ha comentado son observadas en otras especies de animales no humanos. El conjunto de especies es derivado de antepasados comunes, formas de vida previas, un tronco originario que tiene sus raíces en un proceso evolutivo de selección natural. Una prematura conclusión parece oponerse al culturalismo antropocéntrico de majestuosidad y supremacía humanas, e indicar que:

-Si el hombre y la mujer son antes que cualquier cosa un sistema biológico vivo: naturaleza, forman parte de esta. Entonces los principios, orígenes no podrían ser jamás culturales ¿por qué? Por la sencilla razón de que es la naturaleza la que ha seleccionado (en relación con el ambiente y su adaptación) para que tengan lugar variaciones/mutaciones/evolución en las especies vegetales, animales y animales humanos (el ser humano), que les garantice una subsistencia y no perecimiento/extinción.

-Puesto que la evolución ha sido biológico-física, mediante causas naturales, la causa de existencia del animal humano y sus componentes característicos: las reacciones, comportamientos y costumbres primarias, reacciones instintivas (no hablo de inferioridad ni superioridad) tendrían que serlo también. En una serie numérica matemática hay una sucesión, continuación del cálculo anterior.

-Teniendo presente la influencia de los factores genéticos de índole evolutiva, en las diferentes poblaciones de individuos, se debería al menos mantener parte de los elementos en la información sucesoria, que dependiendo a la par de los influjos del ambiente, las condiciones del entorno en el que se han movido y se han amoldado, se transmitan por herencia rasgos, características, impulsos biológicos, patrones de conducta, destrezas a las siguientes generaciones.

sábado, 23 de agosto de 2014

Pedagogía de la acción-intencional o pedagogía experimental-práctica: Pragmática educativa

Personalmente creo que es necesario desarrollar una <<pedagogía (educación) de la <<acción práctica>>, aplicable a la realidad mundana, para transformarla, modificar los elementos asimétricos-desigualitarios, opresivos, coercitivos, acríticos... que aparezcan en la educación. Tantos proyectos de gran escala se han formulado y ahí se han quedado en el tintero muertos de risa. La realidad es que la educación lleva un rumbo terrible, al menos en España, con un retroceso del pensamiento crítico, perdida de derechos con la pretendida reforma de la LOMCE del gobierno.


Existen en las páginas del recorrido pedagógico hasta la fecha, en la historia de las teorías educativas, centenares de reflexiones, preciosas y prometedoras propuestas, que terminaron sus días como ideales de futuros lejanos respecto a punto de referencia visible, una superficie desde la que lograr divisarlos. Es usual toparse con la lectura de autor@s que anunciaban nuevos amaneceres, asegurando un mañana mejor, pero que aun yacen ocultos en la oscura noche abstracta del discurso teorético (teórica). Todos ellos tenían por bandera una utopía a la que dirigirse, pero esta nunca se completó, por el altísimo grado de exigencia, expectación generada o ansiada, jamás aterrizaron, al perder contacto con la tierra, perdidos en un cielo sin orientación que les guiase.



En mi opinión, hace falta experimentación manifiesta por parte de los alumn@s en cuanto a su proceso de aprendizaje, y la percepción de que este no es ajeno a un cuerpo celeste, el planeta tierra. L@s alumn@s deberían ser participantes activos que inter-actuen, se relacionen con lo que les rodea, investiguen descubran. Considero que es muy importante despertar su curiosidad, potenciar la imaginación, con una enseñanza-aprendizaje de conocimientos, aptitudes y valores ubicados en objetivos observables, analizables, tangibles para alcanzar su desempeño, un suelo físico-real, no un contexto metafísico idealizado que no se ajuste a las circunstancias particulares. Luego, es crucial atender a los problemas y conflictos políticos, económicos, sociales, etc del ambiente en el que se insertan las instituciones educativas, sin desvincular con ello a los alumn@s del medio en que viven, semejante al cordón umbilical de una madre con el embrión, impidiendo que se separe a la escuela u otro ámbito del ambiente en el que está inserto y la vida vegetal y animal humana y no humana que habita en él.



De este modo, l@s educandos se reconocen/identifican como seres vivos, igual que el resto de habitantes de un ecosistema, con interés en que conozcan sus potencialidades, con criterio, voz y el auge de actitudes que propicien una contestación, respuesta ante las injusticias o aspectos desfavorables a cualquiera de los miembros de ese entorno del que forman parte. Esto permitiría a l@s niñ@s conocer, estudiar y analizar las debilidades y fortalezas del entorno, fomentando el <<realismo>>, conscientes de las dificultades o problemáticas sin arrebatarles el <<idealismo>> (pero naturalizada, la capacidad de imaginar objetos del mundo y sumar alguna característica no implícita en este, por tanto se previene lo platónico, evitar decaer en la confusa metafísica que conduce a la parálisis de la acción, a algo abstruso, que sitúa a los sujetos en otro plano de la realidad, fracturándose la continuidad natural, así como el mismo proceso epistemológico) la fantasía, no dejando de soñar ( eso sí teniendo los pies en el suelo), ni tampoco eliminar los deseos colectivos, bienes comunes grupales de aspirar a un mundo mejor incidiendo en el fin del antropocentrismo u ocupación del ser humano en un estatus elevado respecto a la realidad natural circundante, formando parte de esta como organismo vivo).



Es bastante frecuente en el plano educativo, además de otros ámbitos, la predominancia de las denominadas<<construcción de castillos en el aire>>, idílicas teorías inconclusas, las cuales luego no terminan nunca de desarrollarse o apoyarse. Las teorías educativas que no se asienten en lo empírico, con una teoría-práxis, proyectos curriculares adecuados a las necesidades individuales-colectivas, etnias, lenguas, inmigrantes, niñ@s con alguna discapacidad o sobre-dotación, concienciada con los conflictos, amenazas que afecten medio y sus integrantes, la vida en general...Dichas teorías que prescinden de práctica resultan inútiles para un verdadero cambio.



Es decir, contemos con una educación ligada a las leyes gravitatorias terrestres (*Ojo, no estoy hablando de limitaciones ni opresiones entendidas como si los estudiantes estuviesen sujetos a la absoluta obediencia de las concepciones y directrices de l@s docentes, carentes de juicios propios o discrepancia en los puntos de vista), desde donde se proyecte la metodología, herramientas, procesos de aprendizaje, experiencias educativas, relaciones afectivas. Un punto de arranque que propicie la velocidad, una inercia para la fuerza, una <<acción>> que de como resultado una reacción. Tal que si mencionásemos un cohete o lanzadera espacial que desde la pista comienza <<el despegue hacia las estrellas>