sábado, 23 de agosto de 2014

Epistemología evolucionista


Personalmente coincido con los autores que sostienen que el conocimiento tiene lugar gracias a la intervención de los patrones biológicos evolutivos en interacción con un entorno que proporcione la percepción e interpretación de los hechos o fenómenos, resolviendo problemas o dificultades que aparecen en el entorno. Es necesario contar con un sistema biológico poseedor de unas estructuras cognitivas físico-psíquicas heredadas, dotadas para permitir a los sujetos adquirir conciencia respecto a los elementos externos que les rodean, ampliando a partir de la experiencias con objetos externos sus esquemas o representación del mundo en diferentes etapas o <<estadios>>. 

Es decir, se precisa de una capacidad genética adaptativa que resulte ventajosa, beneficiosa, con el uso de estrategias que garanticen la supervivencia de los organismos vivos, un mecanismo de defensa frente a las amenazas que ofrezca el entorno y aprovechamiento de las fortalezas detectadas en el mismo, expresadas en la manifestación de respuestas, reflejos, reacciones ante estímulos, y que propicien la adquisición de datos útiles, provechosos procedentes del medio externo.

Y viceversa, sin la presencia de un entorno que posibilite el aprendizaje, descubrimiento, procesos de <<asimilación y acomodación>> en términos piagetianos, ajuste y reajuste, equilibrio y desequilibrio...entrada y salida de información, revisión, análisis, observación para dicho sistema no sería posible alumbrar conocimiento alguno. Luego el origen de todo conocimiento es la sumatoria de factores biológicos, genéticos, hereditarios evolutivos y ambientales, ubicados en la misma realidad natural, fuera de fricciones o violentas separaciones entre naturaleza (biológico, herencia, genes)-cultura (social, aprendido, adquirido). Apelar a una conciencia de un alma o espíritu ajeno al plano físico-material según los argumentos aducidos sería incoherente ¿no? 

Las ideas, pensamientos, símbolos, ritos, ceremonias, tradiciones son una creación, proyección de la mente-cerebro, la mente-cerebro no puede vivir sin un cuerpo. Por tanto los signos, símbolos, valores culturales proceden de algo sustantivo, material, cerebral-corporal que les concede las condiciones para la organización de las costumbres, ritos, modos de vida. El sistema de creencias de un grupo étnico es transmitido a otras generaciones. Pero dichos valores son producto de individuos con una mente-cuerpo que han evolucionado y que construyen, establecen normas sociales en instituciones, forman paradigmas o sistemas de conocimiento en función de prioridades, organizadas selectivamente, sus comportamientos básicos responden a satisfacer necesidades básicas de subsistencia, las cuales son compartidas por el conjunto de especies animales, entre los que se haya el ser humano. Así al eliminar a la mente-cuerpo de la ecuación del conocimiento, es imposible que haya saltos, procesos culturales, constituyendo la conformación de la <<biología evolutiva>> el motor de los históricos movimientos, hallazgos tecnológicos, intelectuales, condicionantes culturales que den pie a hitos, progresos, avances en el conocimiento . 

domingo, 3 de agosto de 2014

Soy humano, pero primero soy animal, un mono... La potencialidad del ser animal que permite el ser humano. La evolución como reflexión sobre la especie humana

¿Y que tiene de malo considerarnos animales, primates o monos? En mi opinión si dejamos fuera la arrogancia propia de la creencia en la supremacía (superioridad), sometimiento de los seres humanos al mundo y los demás seres que lo habitan. Si en su lugar humildemente reducimos la falsa grandeza de la imagen narcisista del ser humano, a la realidad animal, básica y originaria de la que es producto o resultado, reflejada en la historia de la evolución de nuestra especie, sin excelencias ni idolatría hacia sí mismo, alejados del pensamiento de que somos poco menos que dioses, inmortales que caminan entre inferiores insectos, tal como se ha concebido a sí el ser humano hasta la fecha.

Entonces al fijar nuestros ojos en la historia evolutiva, nos despojamos de alardes, halagos y soberbias, nos percatamos que no poseemos aspectos diferenciadores o sobrenaturales que nos distingan de las demás especies, estamos conectados, formamos un continuo natural con ellas. En el pasado primero hemos sido peces, más tarde anfibios, pasando a ser reptiles que luego salieron del agua y se convirtieron en mamíferos terrestres que comenzaron a caminar a cuatro patas... Hasta que aparecieron los primeros primates, que tras largos siglos de cambios, variaciones, lograron ponerse en pie, caminar bípedos, erguidos. Y finalmente a raíz de ellos, apareció el ser humano, el homo sapiens sapiens tal como lo conocemos hoy. Por tal razón, tiene más sentido para mí considerarme un mono, para lograr dejar fuera cualquier sentimiento de superioridad, poder de dominación, violencia, destrucción hacia la Naturaleza que me rodea y que me constituye biológicamente, inmanentemente (materialmente).

Me considero como tal, un mono,goríla,chimpancé,orangután,mico, babuino... Identificándome de este modo como especie, buscando la comprensión, relación equitativa con el resto de seres vivos que son como yo, porque ello me permite conocerme mejor partiendo desde lo que he sido y aún permanece en mí, sobre lo que hay en mí y forma parte de mí, también en ellos (los primates) así como en el resto de especies, lo físico, lo psíquico-afectivo (instintos y emociones) y natural, también lo social como las relaciones, organización entre los diferentes miembros, grupos, clanes, manadas... para así poder ver desde eso que existe ya materialmente los cambios que han tenido lugar durante el largo proceso evolutivo previo, y que proseguirá su curso en el futuro.

Otra lectura del darwinismo. La tesis naturalista de supervivencia colectiva

Tras la lectura de algunos capítulos destacados de la obra de Darwin <<El Origen de las Especies>>  fortalezco mi posición naturalista en filosofía,  ahora regada con una defensa del darwinismo y el evolucionismo, partidario de un naturalismo biológico o intereses en la historia natural . 

A mi parecer se puede hacer mucho por el planeta Tierra, los ecosistemas y los seres vivos que los habitamos gracias a la teoría evolucionista de Charles Darwin, aunque planteadas sus bases naturalistas previamente por el filósofo Aristóteles al estudiar y clasificar las distintas especies vegetales y animales, advirtiendo el origen natural de las mismas. Aunque personalmente no estoy de acuerdo en lo referido al egoísmo o la competitividad entre los individuos mediante una lucha por la vida aplicado a los seres humanos que tampoco apoya Darwin sino otros autores darwinistas como Herbert Spencer, pues estos valores como desgraciadamente se ha visto en la historia conducen a la guerra y la extinción. El potencial aprovechable reside en lo referido a la supervivencia que posibilita el altruismo practicado. Es decir, impulsar en la sociedad las relaciones de asociación, colaboración, solidaridad, beneficio mutuo y amistad patentes en los animales no humanos, los afectos y necesidades de amor,cariño y cuidado que hagan sumar potencias entre los individuos de la propia especie y las ajenas, los cuales sí permiten la conservación, el reconocimiento de las especies sin opresión, exclusión o desatención entre las mencionadas naturalezas vivas, donde nos encontramos los humanos, reflejo de la misma luz natural originaria que recorre cada tallo y hoja que vislumbramos en el campo, o el torrente sanguíneo de las aves que divisamos en las copas de los árboles. Ese tronco originario del árbol evolutivo puede permitir abrir la conciencia de la conexión existente entre todas las criaturas vivas, garantizando su cuidado y protección, luchado por uno mismo, sino llevando a cabo una busqueda por la supervivencia del conjunto grupal de especies, defendiéndolas, cuidandolas, como elementos de la misma categoría o clase, hablamos de vida, destruyendo de este modo los órdenes jerárquicos desiguales y discriminatorios.

El otro lado del darwinismo: La suma de potencias entre especies. La supervivencia recíproca en los ecosistemas sociales

Personalmente estoy de acuerdo con Charles Darwin en que hay que adaptarse a las condiciones del entorno (alimentarse, nutrirse, relacionarse, educarse, desarrollarse) para lograr sobrevivir, aunque matizando que conjuntamente en él. Sin embargo eso no significa dejar de cooperar solidariamente entre las diferentes especies, desistir luchar ante circunstancias desfavorables, abandonar la crítica, el pensamiento, hacer frente juntos a las injusticias sociales, como tampoco implica aceptar el orden impuesto. Es justamente como subrayó el propio Darwin que el compartir, ayudarse, cooperar. En definitiva las relaciones de beneficio mutuo es lo que garantiza la supervivencia de las especies en cualquier ecosistema natural, lo que ha impedido su desaparición o extinción.

En los ecosistemas naturales-sociales en los que nos movemos los animales humanos cabe aplicar este principio darwinista. Es decir, si hay desequilibrios, desigualdades, abusos egoístas en los sectores socio-económicos, políticos se pueden cambiar las reglas para alcanzar un beneficio mutuo que garanticen la supervivencia de todos los miembros ¿Cómo?

Con unidad, tomando como ejemplo a la naturaleza de la que formamos parte, tal que si observamos una manada de cualquier animal no humano por ejemplo lobos. O bien un banco de peces, una bandada de patos, cientos de abejas en una colmena, hormigas dentro del hormiguero. Es decir, grupos sociales que actúan semejantes a iones entrelazados en enlaces químicos. Las jerarquías entre los miembros conducen a la extinción, a la explotación, la insodaridad, crueldad, abandono, a la muerte de la ética y la moral básicas en cualquier interacción. Esto puede servir de argumento para mantenernos lejos de las ideologías del capital que causan expolio de los recursos existentes, en las que abundan los depredadores mercantiles que devoran sin compasión a quienes consideren inferiores en la descarnizada lucha por enriquecerse a costa del gran empobrecimiento del resto.

Se alcanza así en contraposición al azote cruel del monetarismo, liberalismo y el actual neoliberalismo (leyes del mercado, competitividad) mediante el insuflo o fuerza de actitides altruistas una posible armonía (igualdad), prudencia, justicia, respeto, empatía en el ecosistema que habitamos, en pos de la conservación, la biodiversidad de vidas, sin órdenes imperantes ni elementos superiores en la escala, alejada de la pirámide de la verticalidad, luego será inexistente cualquier acción de daño, coerción, coacción o violencia.

Allí donde no se domine, sino que se comuniquen, dialoguen, intervengan y participen todos los organismos de forma afectiva, respetuosa en los que crecen y florecen la amistad, la alegría mutua, cuando germine la conciencia en las mentes-cuerpos provistos de afectos-razones. Este puede ser el camino para actuar según la ley de la naturaleza desde la propia potencia positiva de la naturaleza del ser humano como una especie más, desde cualidades naturales emocionales-racionales, capacidades evolutivas que poseemos sin resultar superiores a los otros seres vivos, compartidos los afectos, instintos de protección y cuidado junto a las funciones básicas de nutrición y crecimiento.

La naturaleza deja de ser un medio para volverse ella y todos los seres que la componemos un fin en si mismo, existen motivos, razones para actuar por la conservación, el conatus, un deseo de vivir, existir, ser la causa de la alegría del planeta y no su enfermedad, por la protección de la biodiversidad, la riqueza de organismos... especies que alberga el globo, un océano inmenso de todas las naturalezas vivas. 

¿Cual es vuestro punto de vista sobre este tema? ¿Cómo se mejorarían los argumentos para defenderlo? ¿Creéis que peca de ser excesivamente utópico?


viernes, 6 de junio de 2014

La selva urbana: Aceptación del determinismo natural. Propuesta de una educación para el cambio en la orientación de la naturaleza: hacia la solidaridad y la empatía compartidas entre todas las especies.

Entonces me dí cuenta que era un gorila, chimpance, organgután, simio, primate como los que tienen en las selvas su habitat. Me fije que soy un mono como ellos, que ahora era bípedo, que caminaba sobre dos patas... Me percaté también de que no había abandonado la Naturaleza, sino que habitaba otra selva, la urbana, que también poseía sus árboles, líquenes, sus insectos, naturalezas vivas, seres vivos...

En ese momento advertí que mi casa era otro árbol más, que en el medio urbano había sido construido por otros monos para tener su vivienda igual que las madrigueras que fabrican los conejos, las cuevas a las que acuden los osos, el nido de las aves... Esos monos al igual que el resto de especies y yo hemos pasado por la evolución...

Tome conciencia de que habitaba otro ecosistema más, una comunidad de especies sociales y naturales que se relacionan y se organizan para satisfacer necesidades básicas (alimentarse, nutrirse, protegerse)... Aunque el ecosistema urbano funciona diferente... No tienen porque darse enfrentamientos, rivalidades territoriales, luchas por la supervivencia como sucede en la selva, en la que encontramos a depredadores y presas, redes tróficas de alimentación, cadenas alimentarias, supervivencia del más apto, peligros y amenazas... En la selva no urbana aunque no se quiera advertir, también caben las relaciones afectivas en los grupos y clanes de los animales en la selva primitiva, el cuidado y protección de sus familias, con empatía cuando peligra uno de sus miembros, comunicarse de forma amistosa, altruista. Este último aspecto no lo deberíamos olvidar cuando hablemos de nuestro entorno urbano.

En el medio urbano seguimos siendo animales, poseemos instintos, pero las relaciones pueden ser diferentes. Esa agresividad que tenemos todas las especies debemos utilizarla para defendernos cuando somos atacados, únicamente como defensa ante ese ataque, algo como último recurso, tratando de provocar en el acto de nuestra defensa el menor daño posible. De lo contrario se produce la destructiva violencia, donde no hay respuesta ante el ataque, sino que se produce el ataque mismo, la ofensa de un miembro hacia otro sin ser provocada, sin una reacción que la genere, sino que hay un mero deseo de dañar, someter a los otros miembros hiriéndoles física, psicológicamente, verbalmente, en las instituciones- normas y leyes, escuela, empresas, organizaciones, política...con episodios repetitivos de ataque sin un estímulo que lo produzca.

Pero en mi opinión los monos que habitamos esa selva urbana, el medio urbano, no debemos atacarnos entre nosotros, herirnos, dominarnos, desatender el auxilio de los otros miembros. Somos seres con dignidad, fines en sí mismos que no pueden ser golpeados, perseguidos, hacerles sufrir. Tampoco podemos herir al resto de seres que como nosotros han evolucionado, el conjunto de plantas y demás animales.

Los monos que habitamos este ecosistema deberíamos tomar lo que resulta positivo de la selva primitiva, aquello que permite la supervivencia y conservación de todas las criaturas de la selva. De igual modo actuar en el ecosistema urbano, no solamente los primates que vivimos en ciudades, sino garantizar la protección del resto de criaturas que conviven aquí con nosotros y en los otros ecosistemas salvajes, vírgenes donde no estemos los primates. Es decir, que se trata de tener en cuenta las relaciones que practican las otras especies de amor, trato y cuidado a los miembros heridos, el respeto a los miembros ancianos, ayudarse, mantener decidir que no se destroce el verdor, nuestro oxígeno, el pulmón de nuestros pulmones... Así mismo la belleza de la naturaleza que brota en esa selva en la que nuestros antepasados y del resto de especies vivieron no puede desaparecer, el medio urbano no puede acabar con la extensión de los árboles, la limpieza de las aguas, la salud del aire...

Por tanto, es tarea de nosotros los primates que habitamos este ecosistema (conjunto de seres vivos) evitar la destrucción y muerte de nuestra selva, hay que luchar contra la contaminación, el deterioro de nuestro entorno, concienciando a los otros miembros de la mandada para actuar con responsabilidad, expresar amor por las hojas y troncos de los árboles, sus sabrosos frutos, las criaturas que se posan en ellos, y que también tienen derecho a poder desplazarse sin olor a basuras, humos de fábricas. Todo ello es posible mediante la educación, un aprendizaje de hábitos y costumbres de la manada para no dañar al resto de grupos y miembros individuales, para conservar la vida donde se han establecido, buscando modos de energía para que perviva la riqueza del crecimiento y extensión de cada brizna de hierba... Energías renovables como el sol, las mareas del agua, el calor de la tierra, la fuerza del viento...

Por supuesto se actuará igual con el resto de entornos que se visiten evitando el deterioro de los mares, los océanos, los bosques, grandes llanuras y extensiones, montañas respetando la vida vegetal y animal, no talando árboles, quemando el bosque... Lo que debemos tratar de hacer es transformar lo menos posible el verdor del mundo, no deformar la riqueza vegetal y animal sino mantenerla. La naturaleza forma parte de nuestra historia, esta cambia igual que las aguas de los ríos fluyen, se transforma, tiene ciclos que varían, no se trata de reproducir la desigualdad, sino de producir la igualdad desde el propio respeto a la diversidad, reconociendo la importancia de todo organismo vivo, a partir de comportamientos y costumbres de solidaridad, justicia, respeto, igualdad, libertad teniendo presente a los demás miembros...

Se trata de auto-identificarnos en todas las especies naturales, pudiendo reducir con la educación los impulsos de dominio, imposición, jerarquía, sometimiento y control e impulsar el grado de afectividad, solidaridad, comprensión, amor, protección, empatía, sociabilidad que poseen las mismas.... Seguimos en la selva (continuamos en un ecosistema biológico aunque en la selva urbana también es cultural- aspectos adquiridos, tradiciones, hábitos, enseñanzas, aprendizajes, arte, creaciones, formas de vida)...Eso no lo olvido, pero el rumbo que seguimos es distinto, ahora todos los miembros obramos de forma conjunta, todos participamos sin imposición, egoísmo de unos sobre otros. Sino que cooperamos para el mantenimiento, cuidado y atención de cualquier miembro de la gran manada, la biodiversidad (culturas, animales, hongos, plantas, microorganismos, seres vivos de la que formamos parte.

¿Que opinais de esta reconversión de la evolución de Darwin, identificando a las ciudades con las selvas y entornos naturales sin que actue esa determinación por la supervivencia de la que se han aprovechado pensamientos e ideologías para someter a la humanidad a condiciones prefijadas ya, a la mera adaptación para sobrevivir, imponiendonos entre nostros? Esta propuesta sería opuesta a esto, y se impulsaría lo afectivo, las emociones y los instintos de protección, amor y cariño que poseemos todas las especies para la supervivencia de todos, no solo de un miembro en particular.

viernes, 18 de abril de 2014

"Argumento en favor de la naturaleza humana y su orientación ético-moral a partir de los filósofos Aristóteles y Spinoza"

En contestación a los no naturalistas que entre otras cosas niegan la existencia de una naturaleza humana: 

Personalmente y en función de los filósofos Aristóteles y Spinoza, considero que esta naturaleza en sus inicios no sabe diferenciar entre lo adecuado y lo inadecuado, actua pasivamente buscando saciar sus apetitos y deseos al instante. Pero si desde los primeros años se la orienta, potencia en la dirección de las buenas costumbres y la educación. De encaminarla por esta vía cabría el rumbo posterior en cuanto a la diferencia de lo adecuado-correcto frente a lo inadecuado-incorrecto, con el aprendizaje de virtudes emocionales-racionales.

Para tal distinción ético-moral son esenciales las relaciones sociales con otros miembros en el proceso de su enseñanza- aprendizaje, escuchando juicios ajenos, para ir poco a poco adquiriendo los suyos propios, oyendo opiniones variadas, pudiendo ser discutidas y cuestionadas por l@ niñ@ no teniendo solo que acatar normas u obedecer, sino también impulsar en ell@ la búsqueda de otros puntos de vista alternativos a los escuchados. Al interactuar y participar con los demás miembros se está incentivando la actitud de colaboración, ayuda, percatándose de las necesidades ajenas, remarcándose su sociabilidad, conociendo que existen otros intereses aparte de los suyos, teniendo un papel como miembro de la sociedad (no se habla aquí de explotación infantil ni tampoco de trabajo infantil. Se previene de este modo que se vuelva egoísta, huraño, caprichoso, y que no considere estimables, apreciables a sus familiares, vecinos, profesores, conocidos (recordemos lo que decía Aristóteles de que "somos animales sociales por naturaleza")

De seguir este curso, con los años esta naturaleza puede volverse activa, y conseguir el individuo llegar a sus propios juicios de manera independiente, tornándose consciente, siendo<<adecuada>> su naturaleza gracias al uso de la emoción-razón, que en base de la experiencia recibida afectivo-racional le haga sopesar sus razones y deseos con los de los demás, comparar sus juicios con los suyos, buscar otros medios para alcanzar fines si estos no resultan aptos para evitar lastimar a l@s otr@s. O lo que es lo mismo, no verlos como instrumentos que podemos utilizar para nuestro beneficio cuando persigamos deseos. Luego aquí se actuaría con templanza, término medio, afectividad, empatía, respeto, justicia, se reflexionaría sobre la propia acción emprendida.

Es decir, en este punto el individuo dirige su naturaleza hacia la conservación y preservación, a la suma de potencias al relacionarse cooperativamente, amistosamente, afectivamente el individuo con el resto de miembros, colaborando recíprocamente ese individuo A con los demás miembros B,C,D,etc y estos con él por un fin que no implique el perjuicio o sufrimiento, lo que es lo mismo: A+B+C+D, viéndose así aumentadas sus potencias respectivamente, posibilitando cumplir más objetivos conjuntamente de forma cuantitativa- cualitativa,valorativa, equitativa, luego armonizando lo individual-social y a la inversa.

Esto da lugar a emociones y pensamientos alegres para la mente-cuerpo y viceversa, al ser recordados estos afectos y sensaciones corporales por nuestra mente, experimentando emociones de alegría al ayudar y cooperar desde la niñez, las cuales volverán a querer ser percibidas ahora, pensando en cada ocasión o circunstancia las consecuencias de nuestras acciones, mediante elecciones racionales-emocionales, situando en la balanza a la razón y el deseo, reflexionando, deliberando, obrando con solidaridad-justicia, prudencia por el bien común, sintiéndose bien los individuos, en equilibrio interno, alcanzando que nuestra especie florezca, se desarrolle, progrese moralmente, alcanzando ser una "inteligencia deseante y un deseo inteligente" en la misma medida, gracias al uso de emoción-razón, de las propiedades del cuerpo-mente y mente-cuerpo, unidas para buscar obrar sin generar laceración (daño), sufrimiento ni dolor.

Se acabaría así tomando a la propia naturaleza de cada un@ y las ajenas, al conjunto de las naturalezas vivas como fines en si mismas, adquiriendo conciencia el individuo y el colectivo de lo adecuado para lograr perseverar en su ser, su conatus existencia física y material, corporal, así como la del resto de especies naturales en las que se reconocen y reflejan. Del mismo modo que el propio universo busca moverse para lograr su autoconservación, nosotr@s que formamos parte de ese cosmos igual que los demás cuerpos debemos evitar con nuestras acciones la destrucción y el caos sobre toda la naturaleza material existente

sábado, 5 de abril de 2014

La naturaleza humana, idea de progreso moral y evolución. Recuperación del spinozismo

En primer lugar, quisiera comentar que este escrito mantiene el conglomerado de las ideas del filósofo Spinoza sobre la materialidad o realidad física- inmanencia, el conatus o deseo de preservación de la vida, los modos en el universo relacionados, la suma de potencias, y el concepto de naturaleza humana donde la razón es natural también como causa de sí misma de forma inmanente. La teoría darwinista creo que habría sido aceptada también por el autor,  puesto que refuerza el argumento naturalista de la conexión de los modos finitos partes del gran Universo, opuesta al antropocentrismo de enfoques posteriores . 

En mi opinión fuera de cualquier ámbito/aspecto metafísico, sobrenatural y concepciones antropocentricas (el ser humano visto como el centro de todo). Es decir, de forma inmanente, materialmente se da la existencia de una <<naturaleza humana viva>>, puesto que somos organismos vivos. Dicha naturaleza humana se halla conectada con las demás <<naturalezas vivas>> de los animales no humanos, vegetales... y que junto a la especie humana han variado sus características físicas, cambiado a lo largo del tiempo, adaptándose a las condiciones del entorno para garantizar su supervivencia futura. Luego son producto de una evolución, un proceso natural, compartiendo ese orígen biológico natural, formando una continuidad con ellas. 

¿Por qué tanto temor o negación entonces a definirnos los animales humanos como una especie natural más con una cultura, un aprendizaje social, pero que es social por naturaleza? 

Somos animales sociales, poseemos una <<sociabilidad natural>> igual que el resto de animales, con una dependencia, necesitamos relacionarnos entre los miembros de la especie, una manada para sobrevivir. Lo que sucede es que nos hemos separado demasiado del medio natural, desvinculad@s, creyendo que podemos dominarlo, conquistarlo, explotarlo e incluso destruirlo al tomarnos como seres separados de él, en lugar de percatarnos que constituimos una especie más en la naturaleza. Si nos diésemos cuenta de nuestra identidad de especie probablemente nos uniríamos, cooperaríamos, ayudaríamos. 

Se abre aquí una gran posibilidad, puesto que podríamos reconocernos en los otros miembros de la propia especie y las ajenas, en los árboles, las plantas, los grandes y pequeños ecosistemas... cuidándolos. Cabe la vía de orientarnos, educarnos, reflexionando críticamente, activamente, gracias a las <<capacidades emocionales-racionales>>> que a la par nos ha permitido adquirir la evolución, en aras de que subsista no sólo la especie humana, sino la totalidad de especies que comprenden la vida del planeta que habitamos. 

En este punto sí resulta viable mencionar la idea de un progreso moral, debido a que mejoramos solidariamente, empáticamente, cualitativamente, valorativamente. En otras palabras moralmente, al conservarnos y no destruirnos entre nosotr@s, así como concienciarnos para proteger al resto de seres vivos, cooperando para su defensa, preservación, no extinción. Se admite de este modo una naturaleza de carácter universal, común a todas las especies. La educación se convierte entonces en el vehículo que lograría este anti- antropocentrismo planteado aquí, potenciando un fondo de solidaridad entre especies, descubriendo que todas conforman un modo finito más dentro del universo, el cosmos infinito.